WASHINGTON. La junta del Kennedy Center tiene previsto reunirse este jueves para analizar el futuro del centro de artes escénicas, después de que un juez federal frenara un plan anterior que preveía un cierre de dos años para encarar reformas de gran escala
Antes del encuentro, la dirección del centro informó que pondrá sobre la mesa tres alternativas. Una contempla un cierre total; otra, un cierre parcial que permitiría mantener cierto acceso público y programación limitada en los espacios no afectados por las obras; y una tercera propondría cierres escalonados y muy acotados para atender solo las necesidades de infraestructura más urgentes, sin interrumpir por completo la agenda artística
La presión sobre la junta
El juez federal Christopher Cooper sostuvo que la votación del 16 de marzo que respaldó el cierre parecía estar “mal informada y aparentemente predeterminada”. Con el nuevo debate en marcha, la junta, integrada en su mayoría por aliados de Donald Trump, podría enfrentar presiones para demostrar que examinó de manera exhaustiva cada opción
En su segunda presidencia, el Kennedy Center se convirtió en un símbolo visible del poder de Trump. Tras volver a la Casa Blanca en enero de 2025, desplazó a la conducción de la institución y la reemplazó por una junta que lo nombró presidente. Poco después se agregó su nombre al edificio, una decisión que también fue declarada ilegal por Cooper
Obras, tensiones y un edificio deteriorado
El nombre de Trump fue retirado del frente del edificio en junio, aunque el área donde estaba quedó cubierta por una gran lona. Cooper pidió además actualizaciones sobre cuánto tiempo seguirá allí
La conducción del Kennedy Center sostiene que el edificio necesita reparaciones urgentes. En abril, Matt Floca, director ejecutivo y director de operaciones, mostró a periodistas daños por filtraciones de agua que, según dijo, corroían el acero en algunos sectores hasta dejarlo tan delgado como papel
También señaló que varios equipos, incluidos chillers de 800 toneladas que ayudan a enfriar el edificio, tienen décadas de uso y requieren reemplazo
Floca dijo entonces que había evaluado hacer las obras por separado, pero que recomendó a Trump cerrar el edificio y encarar una renovación integral durante un período definido de dos años
Un símbolo de la agenda de Trump
Las disputas por el Kennedy Center forman parte de un impulso más amplio de Trump para transformar el paisaje físico de Washington. En ese marco, demolió el ala Este de la Casa Blanca y levanta un salón de baile en su lugar, aunque una corte de apelaciones ordenó detener la obra por la falta de aprobación del Congreso
También enfrenta tropiezos su remodelación del espejo de agua del Monumento a Lincoln, mientras proyecta reformas extensas en un campo de golf en East Potomac Park y avanza con un arco triunfal cerca del Cementerio Nacional de Arlington
Trump ha descripto al Kennedy Center como un lugar “oxidado, podrido y plagado de ratas e insectos” y llegó a amenazar con entregarlo al Congreso después de que Cooper rechazara el cierre y la colocación del nombre del presidente en el edificio
Más recientemente, el debate reapareció con tono irónico durante la entrega del Premio Mark Twain al Humor Estadounidense, a fines de junio. En la apertura, Pamella Roland DeVos, integrante de la junta nombrada por Trump, defendió al centro como un espacio cultural nacional abierto para todos los estadounidenses que quieran acceder al gran arte y la expresión del mundo