Más de 20 años después del asesinato de Tupac Shakur, un libro autopublicado por Duane Keith Davis, conocido como Keffe D, pasó de ser una rareza del circuito del hip-hop a una pieza clave en un juicio por homicidio
En esas memorias, publicadas en 2019, Davis se presentó como un testigo privilegiado del crimen y relató su supuesta participación en una venganza que terminó en un tiroteo desde un auto, cerca del Strip de Las Vegas, en septiembre de 1996
Un libro convertido en prueba
Durante años, la obra circuló casi sin atención fuera de los entornos dedicados a la cultura rap y a los crímenes reales. Pero un detective que reabrió el caso encontró allí un relato que luego llevó ante un gran jurado. En 2023, esa declaración literaria ayudó a sostener una acusación por asesinato contra Davis
Ahora, con la selección del jurado prevista para este lunes en Las Vegas, el libro quedó en el centro de una disputa decisiva: para la fiscalía, contiene una confesión; para la defensa, es una ficción armada para ganar dinero
El caso depende en gran medida de ese texto. Los investigadores no lograron recuperar otras pruebas materiales decisivas, como el arma utilizada ni el vehículo desde el que habrían disparado
La pelea por el sentido del relato
La defensa sostiene que Davis nunca admitió un crimen de forma válida y que el libro fue presentado como entretenimiento. También apunta a que el coautor declaró ante la policía que había escrito el texto a partir de conversaciones con él y que en algunos pasajes había completado detalles por su cuenta
Los fiscales, en cambio, insisten en que Davis ya había contado una versión similar años antes ante investigadores y que luego repitió partes de esa historia en entrevistas públicas al promocionar sus memorias
Ese contraste entre confesión y relato fabricado será uno de los ejes del juicio
El trasfondo de 1996
El proceso también volverá sobre la tensión que dominaba el hip-hop de la costa este y la costa oeste en los años 90, con la rivalidad entre Bad Boy Records y Death Row Records como telón de fondo. En ese contexto, Tupac fue atacado tras una pelea vinculada con Orlando Anderson, sobrino de Davis, y horas más tarde recibió los disparos mortales mientras viajaba en un BMW negro
Después del asesinato, circularon versiones sobre una posible venganza. Anderson negó repetidamente haber sido el autor, y durante años nadie clave quiso colaborar con la policía
Con el paso del tiempo, los investigadores convencieron a Davis para que hablara. Luego de una entrevista para una docuserie y de la publicación de sus memorias, la situación cambió y terminó acusado
Hoy, Davis niega haber escrito el libro y también rechaza haber participado en el crimen. Si es declarado culpable, enfrenta una posible condena de prisión perpetua