El mercado de bonos volvió a mostrar su fuerza: empuja a los gobiernos a reaccionar y, al mismo tiempo, influye en lo que pagan millones de personas por una hipoteca, un auto o una tarjeta de crédito, y en lo que ganan por sus ahorros

La señal que mira Wall Street y también los hogares

Cuando un gobierno o una gran empresa pide dinero prestado, emite bonos con una tasa pactada. Después, esos títulos se compran y venden en el mercado secundario. Si caen de precio, su rendimiento sube, y eso termina siendo una referencia clave para el resto de la economía

En Estados Unidos, el bono del Tesoro a 10 años sigue siendo la referencia central. Su suba reciente empujó al alza las tasas hipotecarias y encareció el acceso a la vivienda, en un momento en que el costo de comprar una casa ya era una barrera para muchos compradores

Más competencia para la deuda estadounidense

El mercado de bonos del Tesoro sigue siendo el más grande del mundo, con un volumen total de 31,5 billones de dólares en julio. Pero ya no enfrenta el mismo escenario de hace unos años: los bonos soberanos de otros países ofrecen rendimientos más altos y compiten con más fuerza por el dinero de grandes inversores globales

En Japón, los bonos a 30 años pagan por encima del 4%. En el Reino Unido, los rendimientos llegaron al 5,81%. En Alemania, alcanzan el 3,76%, frente al 5,27% de un bono estadounidense comparable. Esa competencia ayuda a explicar por qué las tasas en Estados Unidos vienen subiendo

Hipotecas más caras, crédito más duro

Las tasas hipotecarias suelen seguir el movimiento de los bonos del Tesoro a 10 años. Con ese rendimiento al alza durante el verano, y con más preocupación por la inflación y por el nivel de deuda pública, comprar una vivienda se volvió más costoso

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, anunció el miércoles que el gobierno duplicaría las recompras de bonos de largo plazo para intentar bajar el rendimiento a 10 años y aliviar las hipotecas. El efecto fue pasajero: el rendimiento volvió a 4,74% el viernes, su nivel más alto en más de un año

Las tasas más altas también pesan sobre otros préstamos, desde tarjetas de crédito hasta autos. Al mismo tiempo, benefician a quienes ahorran, porque reciben más por dejar su dinero en instrumentos de bajo riesgo. Pero castigan a los deudores y suelen restar atractivo a acciones, oro y criptomonedas

La factura para el Estado sigue creciendo

Como el gobierno gasta mucho más de lo que recauda, necesita endeudarse para cubrir la diferencia. La deuda total de Estados Unidos ya superó los 40 billones de dólares y sigue aumentando

Con rendimientos más altos, el Tesoro debe ofrecer mejores tasas para colocar sus bonos. En los primeros 10 meses del año fiscal, el gobierno federal ya pagó 931.000 millones de dólares en intereses, más que lo destinado a salud, defensa nacional o beneficios para veteranos, y solo por debajo de Seguridad Social y Medicare

Una alarma que todavía no estalla

Las advertencias sobre el nivel de deuda no son nuevas. Durante años, economistas, inversores y funcionarios han señalado que el camino fiscal estadounidense no es sostenible. La gran incógnita sigue siendo si existe un punto de quiebre que dispare una venta masiva de bonos y haga trepar aún más los rendimientos

Por ahora, aunque los bonos soberanos subieron en todo el mundo, no hay señales de un pánico generalizado. La presión se siente en Japón, Francia, Alemania y otros mercados, pero las mediciones sobre riesgo de default entre las grandes economías no muestran un salto excesivo