Ariel dirige la operación para Argentina, Uruguay y Chile de una compañía de investigación de mercados enfocada en la medición de audiencias, desde televisión hasta el universo crossmedia. Lleva cerca de 28 años en la empresa y asegura que ese recorrido le permitió ver de cerca cómo cambió la forma en que la gente consume contenidos
Un mismo consumidor para dos agendas
Para Ariel, no existe una separación real entre el consumo de medios y el comercio exterior. Explica que el mismo usuario que elige qué mirar según el momento y el lugar también decide qué compra, qué importa y qué exporta el mercado que lo rodea
En esa lógica, incluso objetos cotidianos como un micrófono o una silla forman parte de una cadena global. Por eso sostiene que la relación entre audiencias, marcas, comercio y logística responde a una misma matriz de consumo
Datos, curaduría e inteligencia artificial
Al pensar en su propia experiencia como consumidor, observa un punto en común entre las plataformas de contenido y las de comercio electrónico o delivery: la necesidad de que los sistemas entiendan mejor los hábitos de cada persona para ofrecer una curaduría más precisa
También considera que la inteligencia artificial ya funciona como una base importante, aunque no reemplaza por completo otros procesos. Según su mirada, cada empresa debe definir cuánto le aporta y cuánto necesita seguir apoyándose en herramientas tradicionales
A la vez, advierte que todavía falta una discusión más profunda sobre el uso y la gobernanza de datos sensibles, un debate que ya avanzó en Europa y Estados Unidos, pero que en América Latina sigue más atrasado
La pantalla cambió, no el interés
Para Ariel, la gran transformación no fue que la gente dejara de querer contenidos, sino la manera en que los consume. La tecnología abrió situaciones impensadas hace apenas unos años, como ver medios en un colectivo o en la ruta
Eso obligó a pensar piezas y formatos para distintos momentos del día y para distintos dispositivos. Sin embargo, el televisor conserva el liderazgo: concentra el 80% del consumo, frente a un 15% que llega desde el móvil
El cambio, resume, está en el contexto. En la calle manda el celular; en la casa, la pantalla grande sigue siendo la preferida