A fines de 1999, el empresario griego Athanasios Tachmintzis compró una imponente propiedad cerca de Kings Langley, en Hertfordshire, Inglaterra. Allí vivió junto con su esposa y tres de sus cinco hijos

La rutina familiar cambió en 2004, tras la muerte de su esposa por cáncer. Desde entonces, Tachmintzis se aisló cada vez más y reforzó las medidas de seguridad de la vivienda

El predio contaba con vigilancia privada durante todo el día y varios perros Doberman entrenados para custodiar el perímetro

Una salida sin explicaciones

En 2017, el empresario y sus hijos abandonaron la casa de manera inesperada. Los vecinos no recibieron explicaciones y, al principio, algunos pensaron que la familia se había ido de vacaciones

Sin embargo, los días pasaron y nadie regresó. La ausencia no fue detectada de inmediato debido al aislamiento y al hermetismo que rodeaban a la propiedad

Tiempo después, un explorador urbano ingresó en la residencia para averiguar qué había ocurrido. Lo que encontró reforzó la sensación de que la partida había sido repentina

La casa quedó detenida en el tiempo

En el interior había platos sucios en el lavavajillas, ropa de marca en los armarios, utensilios de cocina con restos de comida y una partida de billar sin terminar

También permanecían varios automóviles estacionados en la entrada. La vivienda estaba en un estado de conservación inusual para una propiedad abandonada, con objetos personales que incluían incluso cepillos de dientes

La escena llevó al explorador a pensar que sus habitantes se habían marchado durante la noche y con mucha prisa, sin llevar consigo buena parte de sus pertenencias

Una propiedad con dueño incierto

Las consultas en el Registro de la Propiedad británico agregaron otra incógnita. Tachmintzis no figura como titular del inmueble, que aparece registrado a nombre de Ainhurst Enterprises Ltd

La empresa tiene como domicilio una oficina de abogados en Bournemouth, aunque todo indica que sus operaciones principales se desarrollan fuera del Reino Unido

Con la casa cada vez más deteriorada y sin noticias sobre la familia, el destino de los Tachmintzis y las razones de su partida continúan sin una explicación