Lorena es la dueña de Bristol Coffee, una cafetería de especialidad ubicada en Viladecans, en Barcelona. En una entrevista difundida en un pódcast, repasó los números de su emprendimiento y las dificultades que encontró para ponerlo en marcha

Una inversión alta y una licencia que complicó el arranque

Para abrir el local, destinó unos 100 mil euros. El primer tropiezo llegó con los permisos: en España necesitaba una habilitación específica para cafetería, pero terminó consiguiendo una licencia de panadería. Esa solución le permitió avanzar, aunque con límites en el uso de mesas para atender al público

Una vez que el negocio tomó ritmo, los resultados mejoraron. Según explicó, en un año obtuvieron 138.000 euros de ganancia y le queda en el banco entre un 8% y un 9%. En otras palabras, por cada 100 euros que ingresan, conservan entre 8 y 9 como beneficio

Ingresos, gastos y una estructura ajustada

La facturación mensual del local se mueve entre 11.000 y 12.000 euros. De ese total, los gastos fijos, como alquiler y sueldos, rondan entre 7.000 y 7.500 euros. A eso se suma la mercadería, que incluye café, leche y productos de pastelería, con un costo de entre 2.000 y 3.000 euros

Con ese esquema, la emprendedora aseguró que el proyecto logra sostenerse y crecer. También recordó que vivió varios años en Inglaterra antes de instalarse en este rubro

El giro inesperado: no le gustaba el café

La historia tiene un dato llamativo: al principio, Lorena no era consumidora de café. Sin embargo, empezó a investigar sobre tueste, se formó como barista y detectó una oportunidad en el mercado español

Esa curiosidad terminó convirtiéndose en el motor de su negocio. Hoy, la mayor dificultad no pasa por la rentabilidad sino por conseguir y retener empleados

El problema más difícil: cubrir los turnos

“Lo que peor llevo es el personal”, resumió. Contó que muchas veces llama a 15 personas para una entrevista, acuerda con 9 y finalmente se presenta solo 1

Entre ausencias y cambios de último momento, el equipo debe adaptarse todos los días a una dinámica que le impone ajustes constantes