El fenómeno de El Niño atraviesa una intensidad inédita desde que comenzó a ser monitoreado hace cuatro décadas. La temperatura superficial del Pacífico, en la zona de observación, superó en promedio los 3,8 °C

El calentamiento podría alcanzar su punto máximo hacia fin de año. Los modelos indican que comenzaría a debilitarse en enero, aunque sus consecuencias se prolongarían durante varios meses de 2027

Un fenómeno que ya muestra sus efectos

Los episodios anteriores, vinculados con anomalías cercanas a los 3 °C, ya habían provocado impactos importantes en distintas regiones. La intensidad actual se encuentra por encima de ese nivel y fuera de los registros disponibles

Estados Unidos atravesó el verano más caluroso desde que existen mediciones. En Brasil, los incendios registrados en la Amazonia fueron asociados con El Niño. En Santiago de Chile, un alud cubrió calles de barro y arrastró vehículos

En la Argentina, la atención se concentra en el noreste y el Litoral, donde hay inundaciones en zonas cercanas a los ríos Uruguay y Paraná. Las represas de Itaipú y Yacyretá abrieron sus compuertas para reducir la presión provocada por caudales superiores en más de un 50% a los niveles habituales

Preparativos ante una crisis en cadena

El calentamiento está alterando los patrones de lluvia y puede aumentar la frecuencia de sequías, inundaciones y ciclones. Las consecuencias incluyen pérdidas económicas, daños materiales y víctimas fatales

Las poblaciones más expuestas son aquellas que ya enfrentan situaciones de vulnerabilidad, como refugiados, personas desplazadas y comunidades ubicadas en zonas de conflicto. En esos lugares, los servicios de vivienda, agua, saneamiento y salud ya funcionan bajo presión

Las Naciones Unidas anunciaron líneas de financiamiento para países considerados especialmente vulnerables. Somalia, Etiopía y Kenia necesitan fondos y suministros antes de la llegada de lluvias intensas. En el sur de África, las prioridades son distribuir semillas y proteger el ganado, mientras que Centroamérica requiere apoyo para preservar sus medios de vida

En Asia y el Pacífico, los gobiernos se preparan para una sucesión de fenómenos extremos. La advertencia internacional es que todavía existe margen para anticipar riesgos, organizar operaciones de emergencia y proteger a las comunidades, aunque ese margen se reduce con el tiempo

El costo humanitario y económico

Alrededor de 50 millones de personas podrían enfrentar un aumento del hambre por efecto de El Niño. Para los países africanos, las pérdidas económicas fueron estimadas entre US$10.000 millones y US$20.000 millones, junto con una posible reducción de entre uno y dos puntos porcentuales del producto bruto interno regional

Además, ya se asignaron más de US$50 millones para asistir a 11 países considerados de primera línea, entre ellos Chad, El Salvador, Etiopía, Somalia y Sudán del Sur. También se prevén intervenciones en el norte de Chile, Madagascar, Nigeria y Yemen

El impacto podría extenderse durante meses y posiblemente años. A la presión climática se suman las dificultades en las cadenas globales de suministro relacionadas con la guerra entre Irán y Estados Unidos y la invasión rusa de Ucrania, lo que incrementa la tensión sobre el sistema humanitario internacional