En Tokio, Barcelona, Miami o Atenas, la escena se repite: viajeros con cestas en la mano, fotografiando paquetes, probando sabores inéditos y eligiendo productos que no compran por necesidad, sino por curiosidad. Lo que antes era una visita práctica durante el viaje empezó a transformarse en un plan en sí mismo
La tendencia ya tiene respaldo en los datos. Un informe de Hilton sobre 2026 mostró que el 77% de los viajeros disfruta visitar tiendas de alimentación en el extranjero, y otras proyecciones la ubican entre las experiencias de viaje más buscadas para el próximo año. El fenómeno incluso llevó a algunas cadenas a presentar sus sucursales como atractivos turísticos
Una ventana a la vida cotidiana
El atractivo del supermercado está en que no fue pensado para visitantes. A diferencia de otros lugares diseñados para la foto o la visita rápida, muestra cómo compra y come la gente local. Qué desayuna, qué bebidas elige, cuántas variedades de pescado en lata acepta como normales o qué productos quedan detrás del mostrador forman parte de esa lectura cotidiana del país
También hay una razón sensorial detrás del encanto. La comida comprada de viaje suele parecer mejor porque el entorno modifica la experiencia: la playa, la calle, la estación o la ciudad nueva influyen tanto como el sabor. Un snack desconocido puede parecer extraordinario cuando se prueba en medio de unas vacaciones, aunque en casa pierda parte de esa magia
Cuando la experiencia se vuelve demasiado visible
La popularidad de esta práctica también tiene límites. En algunos destinos, la afluencia de turistas terminó alterando la dinámica de tiendas que eran, ante todo, parte de la vida diaria del barrio. Cuando el lugar deja de funcionar como comercio común y se convierte en espectáculo, pierde justamente aquello que lo hacía atractivo
Por eso, visitar un supermercado en otro país sigue teniendo algo de descubrimiento: permite mirar desde adentro una rutina ajena, sin guion y sin filtros. Entre una góndola de algas, un yogur desconocido o una bebida improbable, muchos viajeros encontraron una nueva forma de hacer turismo