Las aguas superficiales de Europa registraron este año algunos de sus valores más altos conocidos, con récords en julio sobre la costa atlántica y en el Mediterráneo occidental. Un análisis de World Weather Attribution concluyó que el cambio climático impulsado por la actividad humana explica buena parte de ese calentamiento

Un mar más caliente que desplaza especies

El estudio examinó cuatro zonas: el mar Celta, el golfo de Vizcaya y la península ibérica, el Mediterráneo occidental y el Mediterráneo oriental. Al comparar los 14 días más cálidos con un escenario sin calentamiento global, encontró diferencias de hasta 3,1 °C en el Mediterráneo occidental y 2,6 °C en el oriental

En el golfo de Vizcaya y la península ibérica, la diferencia fue de 1,5 °C, y en la región celta, de 1,2 °C

En el Mediterráneo, alrededor de 2 °C del aumento observado serían atribuibles al calentamiento provocado por el ser humano. Para los investigadores, las temperaturas registradas en las tres primeras regiones habrían sido prácticamente imposibles en un clima preindustrial. En la región celta, un episodio como el de 2026 habría ocurrido una vez cada 100 años sin calentamiento global

La presión llega al fondo del mar

Las olas de calor marinas pueden volver inhabitables zonas antes aptas para especies adaptadas a temperaturas históricas. Eso empuja a los organismos a desplazarse, cambia la composición de las comunidades y favorece el reemplazo por especies más tolerantes al calor

Los más vulnerables son los que viven en el fondo marino o cerca de él, como corales, esponjas, mejillones, estrellas de mar, merluzas y lenguados, porque tienen menos capacidad para buscar aguas más frescas

Según el informe, ya hubo señales de ese cambio durante 2026. Pescadores del Reino Unido reportaron más pulpos en sus aguas desde abril, y varias especies se desplazaron hacia el norte, en busca de temperaturas más bajas. Esos movimientos pueden modificar la disponibilidad de peces y crustáceos para el consumo humano y la acuicultura

La alteración de la base de la cadena alimentaria termina por repercutir en el resto del sistema. También se registraron casos de delfines alimentándose de medusas ante la menor disponibilidad de algunas presas habituales

Más calor en la costa, más riesgo para las personas

El impacto no se queda en el agua. Los mares más cálidos pueden elevar la temperatura del aire y la humedad en las zonas costeras, intensificando el estrés térmico, sobre todo durante la noche

Además, una mayor evaporación incrementa la humedad atmosférica y puede favorecer lluvias intensas. El calentamiento del Mediterráneo también fue vinculado con eventos extremos, como las inundaciones de Valencia en 2024

Las consecuencias alcanzan también a la salud pública. El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades advirtió sobre un mayor riesgo de enfermedades transmitidas por el agua, como la vibriosis, durante períodos prolongados de altas temperaturas