A John le gustaba ir a pescar con su hijo. Hoy, a los 45 años y después de dos décadas en minas de carbón de Virginia Occidental, dice que ya no puede hacer casi nada. Le cuesta respirar y hablar, y su salud quedó marcada por la neumoconiosis de los mineros del carbón, conocida como pulmón negro
La enfermedad puede ser mortal. Provoca una falta de aire que avanza con el tiempo hasta derivar en incapacidad respiratoria. En los Apalaches, una de las principales regiones carboníferas de Estados Unidos, con unos 30.000 mineros, su expansión preocupa cada vez más
Una epidemia que reaparece
Este mes, el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional difundió un estudio que muestra que uno de cada tres mineros de la zona con más de 25 años en el sector padece neumoconiosis. Según uno de los autores, Scott Laney, la situación no era tan grave desde la década de 1970
El especialista dice que el repunte no lo sorprende. Tras años de descenso gracias a normas más estrictas sobre el polvo de carbón, la prevalencia volvió a subir desde los 2000
El papel de la sílice
El principal factor detrás de este rebrote es la sílice, un material que los expertos consideran hasta 20 veces más dañino que el carbón. Cuando las minas agotaron el mineral más accesible, muchos trabajadores tuvieron que perforar más profundo en la roca, liberando finas partículas de sílice
Eso explica, según Laney, por qué los casos aparecen antes y con mayor severidad que en el pasado
Diagnósticos cada vez más tempranos
En una clínica especializada de Oak Hill, la médica Lisa Emery atiende pacientes cada vez más jóvenes. El más joven que recibió allí un diagnóstico tenía 30 años y padecía fibrosis masiva progresiva, la forma más grave del pulmón negro
Emery resume el cambio con crudeza: ya no es una enfermedad de abuelos. También afecta a maridos e hijos. Algunos de sus pacientes, todavía con poco más de 40 años, esperan un doble trasplante de pulmón, la única alternativa en los casos más severos
Los tratamientos alivian síntomas, pero no curan la dolencia
Norma frenada
En 2024, la agencia estadounidense encargada de la seguridad minera aprobó una regla para reducir el límite de exposición a la sílice. La medida buscaba colocarlo en un nivel considerado más seguro por la comunidad científica
Sin embargo, las asociaciones del sector demandaron la norma al considerar demasiado estrictos los estándares para verificar su cumplimiento. Un tribunal federal de apelaciones la suspendió y la aplicación quedó aplazada de manera indefinida
Advertencias y reclamos
La principal organización empresarial del sector dice respaldar el nuevo límite, aunque cuestiona el método previsto para controlar su cumplimiento. También sostiene que los casos actuales no reflejan las condiciones de trabajo de hoy, porque la enfermedad tarda años en manifestarse
Del otro lado, una ONG que representa a mineros sostiene que en una de cada cinco minas inspeccionadas en 2025 había niveles peligrosos de polvo de sílice. En una decena, incluso superaban más del doble el límite propuesto por la nueva norma
Para Gary Hairston, ex minero y dirigente de una asociación de trabajadores enfermos, las empresas conocen bien cómo esquivar controles. Para Debbie Wills, que lleva casi cuatro décadas acompañando a afectados, el problema es todavía más duro porque la neumoconiosis es completamente evitable
Nadie tendría por qué sufrirla. Pero sin prevención real, advierten quienes conviven con la enfermedad, los mineros seguirán enfermando