El Servicio Forestal de Estados Unidos anunció el cierre de 23 estaciones de investigación distribuidas en más de una docena de estados, dentro de una reestructuración institucional orientada a recortar gastos y concentrar recursos en las regiones occidentales del país

Las tareas científicas que hoy se desarrollan en esos centros continuarán en otras sedes, según confirmaron funcionarios de la agencia. Además, otras 41 instalaciones que estaban en evaluación permanecerán abiertas luego de las objeciones planteadas por autoridades locales y legisladores federales

Reasignación de personal y ahorro previsto

Los 95 empleados vinculados con las estaciones que dejarán de operar serán trasladados a otros destinos, de acuerdo con la información oficial. El cierre de esos centros, junto con el de oficinas regionales ya anunciado en Atlanta, Milwaukee y Portland, generará un ahorro estimado de 16 millones de dólares

La reorganización también incluye el traslado de la sede central del organismo desde Washington a Salt Lake City. La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, sostuvo que el cambio, previsto para completarse el próximo verano, acercará a los funcionarios a los territorios que administran y a las comunidades que dependen de ellos

Críticas por el impacto ambiental

Organizaciones conservacionistas advirtieron que la medida podría limitar el acceso a los bosques y poner en riesgo hábitats de vida silvestre, además de la calidad del aire y del agua

Datos federales muestran que el Servicio Forestal perdió unos 6.000 empleados, cerca del 15% de su plantilla, durante el segundo mandato de Trump, en el marco de una reducción más amplia de personal en agencias vinculadas con los recursos naturales

Durante su primer mandato, Trump también había impulsado el traslado de la Oficina de Administración de Tierras a Colorado con argumentos similares. Más tarde, la administración de Joe Biden revirtió esa decisión y devolvió la sede a Washington