La emergencia provocada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia el 10 de agosto no solo dejó un saldo humano devastador: también comenzó a sentirse en la economía. La semana del sismo, el consumo real del país cayó 8,9% frente al comportamiento habitual de agosto

El retroceso no se limitó a las zonas con afectación directa. El miedo a posibles réplicas, la interrupción de actividades comerciales y los problemas en la infraestructura llevaron a muchas familias a recortar gastos, incluso en regiones alejadas del epicentro del impacto

Las zonas más golpeadas

Con base en transacciones de tarjetas de crédito y débito, el análisis encontró que los departamentos más afectados registraron una reducción promedio de 26,7% en el gasto de los hogares frente a su patrón histórico semanal. En conjunto, esas regiones representan 12% del consumo nacional

Chocó presentó el escenario más crítico. Aunque participa con apenas 0,2% del consumo del país, durante la semana del sismo la caída fue 2,42 veces más profunda que la observada al inicio de la pandemia en 2020

El Eje Cafetero también sintió el golpe. Risaralda tuvo la mayor contracción, con una baja de 40,9%, casi en el mismo nivel que el confinamiento por la pandemia. En Quindío, el consumo cayó 27,2%, y en Caldas, 20,6%

Valle del Cauca, que concentra cerca de 8% del consumo colombiano, registró una disminución de 23,1% en su dinámica comercial frente a una semana normal

Precaución fuera de la zona de daño

El efecto del terremoto llegó también a territorios sin perjuicios directos. En Antioquia, el consumo cayó 14,7%, mientras que en Bogotá la reducción fue de 2,4%

El comportamiento sugiere que, además del daño físico, pesó la decisión de los hogares de guardar liquidez y postergar compras ante la incertidumbre

La destrucción de infraestructura y la interrupción temporal de actividades productivas afectaron la operación de comercios y redujeron la demanda. Al mismo tiempo, el temor por nuevas dificultades empujó a varias familias a priorizar el ahorro

Compras para ayudar

No todas las regiones se movieron a la baja. Cundinamarca, Atlántico, Bolívar y Nariño reportaron incrementos durante esa semana, impulsados por compras asociadas a la atención de la emergencia y a la compra de insumos para apoyar a las poblaciones afectadas

Ese flujo de recursos ayudó a contener parte del golpe sobre el gasto privado. Aun así, las pérdidas materiales y las alteraciones en las cadenas de suministro podrían frenar el crecimiento económico en los próximos meses

El contraste entre departamentos deja un mismo mensaje: el terremoto no solo alteró la vida cotidiana, también modificó el comportamiento de consumo según la vulnerabilidad de cada territorio y la respuesta de los hogares ante la emergencia