FALCON HEIGHTS, Minnesota. Con gritos, risas y manos aferradas a la baranda, los visitantes de la feria estatal de Minnesota celebran los 100 años del Tilt-A-Whirl, uno de los juegos más reconocibles del circuito ferial estadounidense
Un clásico que no pierde vigencia
El juego, con sus carros de colores brillantes, debutó en 1926 en la feria estatal de Minnesota y desde entonces se convirtió en una presencia habitual en ferias de todo el país. Para muchos, sigue siendo una parada obligada y, para otros, una costumbre que se repite generación tras generación
Valerie Nelson, originaria de Minnesota, contó que lo subió por primera vez de niña, en los años 70, y aseguró que sigue siendo su favorito. Sherri Gray, de Stillwater, dijo que es el único juego en el que se anima a subir. Samuel Mishek, de 7 años, también lo eligió como su preferido y se subió dos veces seguidas
Una mecánica sencilla que resiste el paso del tiempo
El Tilt-A-Whirl fue creado por Herbert Sellner, un inventor de Faribault, después de que fracasara un proyecto anterior con botes giratorios sobre agua. Su hermano Martin le sugirió adaptar la idea a tierra firme, y así nació la versión que perduró hasta hoy
De acuerdo con la historia conservada por investigadores locales, la durabilidad del juego se explica por su diseño y por la forma en que fue fabricado. La atracción funciona con siete motores distribuidos en un círculo, mientras la gravedad y el peso de los pasajeros provocan los giros y balanceos de cada carro
Thomas Lauthier, operador del juego desde hace 12 años en la feria estatal de Minnesota, dijo que en el Medio Oeste existe un apego especial por esta atracción. Mike Pream-Anderson recordó que él también lo vive como una tradición familiar y destacó que ahora lo comparte con sus hijos
Entre amigos, las risas y la nostalgia siguieron al bajar: algunos hablaron de las mariposas en el estómago y otros levantaron la mano para festejar el centenario del Tilt-A-Whirl