Diego Hernán Dirisio, señalado por el Ministerio de Seguridad Nacional como el mayor traficante de armas de Sudamérica, permanece alojado en la cárcel de Bouwer, en Córdoba, mientras avanza su extradición a Brasil. La Corte Suprema y la Cancillería ya avalaron el pedido, y el juez federal Miguel Hugo Vaca Narvaja resolvió a favor de la entrega
Desde el penal, donde dijo tener solo unos minutos de comunicación por teléfono público, el empresario pidió contar su versión. Sostuvo que nunca pudo declarar ante la Justicia brasileña en las oportunidades en que fue convocado y afirmó que sus armas fueron importadas y vendidas dentro del marco legal en Paraguay
Su versión sobre el negocio
Dirisio explicó que ingresó al rubro por pedido de cooperativas vinculadas a policías y militares paraguayos, que debían comprar su propia arma al egresar de sus fuerzas. Según su relato, su empresa IAS-PY comenzó a importar armamento después de completar los trámites necesarios y de obtener permisos tanto en Paraguay como en Estados Unidos
También aseguró que la mayor parte de sus operaciones se hacía con cooperativas policiales y militares, y que el resto se canalizaba a través de casas comerciales autorizadas por la Dirección de Material Bélico de Paraguay. Afirmó que no realizaban ventas por decisión propia, sino únicamente cuando existía habilitación oficial
El quiebre con las autoridades paraguayas
El empresario ubicó el origen del conflicto en la disputa por una planta de municiones en desuso. Según su relato, tras un acuerdo inicial con las autoridades paraguayas, el escenario cambió con la llegada del general Aldo Ozuna a la dirección de la DIMABEL, quien luego habría favorecido a una empresa brasileña para explotar la instalación por 20 años
Dirisio sostuvo que, tras denunciar públicamente ese acuerdo, comenzaron hostigamientos, amenazas y una investigación en Brasil impulsada, siempre según su versión, desde sectores ligados a Ozuna. Dijo además que en Paraguay lo sometieron a auditorías durante años sin encontrar irregularidades y que la causa fue archivada en 2023 antes del operativo que derivó en su detención
El temor por la extradición
Para Dirisio, la acusación brasileña apunta contra quien importó legalmente el material y no contra quienes habrían desviado luego esas armas. Negó haber participado en maniobras ilícitas y rechazó la idea de ser considerado el jefe de una red de tráfico
También relató el impacto que el caso tuvo en su familia. Dijo que sus hijos atravesaron una situación traumática y que su entorno quedó expuesto a la persecución que denuncia. En ese contexto, advirtió que teme ser trasladado a Brasil y pidió que, si algo le sucede, se investigue a los responsables
Su abogado analiza acciones judiciales contra funcionarios de Cancillería y contra el juez que habilitó la extradición, en una definición que, al cierre de esta nota, parecía inevitable