ROMA.- El Vaticano vuelve a mover sus piezas en el tablero de la guerra entre Rusia y Ucrania. El arzobispo Paul Richard Gallagher, responsable de las relaciones exteriores de la Santa Sede, viajará a Moscú hasta el 28 de agosto en una misión que incluye un posible encuentro con el canciller Sergei Lavrov

La visita llega pocas semanas después de su paso por Ucrania y se cuenta entre las primeras gestiones diplomáticas de alto nivel impulsadas por León XIV para sostener un contacto directo con el Kremlin. Aunque la Santa Sede no difundió la agenda oficial, en Moscú se da por seguro que habrá reuniones con autoridades rusas, representantes del Patriarcado de Moscú y miembros de la comunidad católica local

Un canal abierto en medio del bloqueo

Gallagher no viajaba a Rusia desde noviembre de 2021, antes de la invasión a gran escala de Ucrania. Entonces se reunió con el primer ministro Mikhail Mishustin, con Lavrov y con el metropolita Hilarión Alfeev, que entonces estaba a cargo de las relaciones eclesiásticas exteriores del Patriarcado de Moscú

La nueva misión forma parte de una línea diplomática que León XIV heredó de Francisco: conservar un puente con Moscú aun cuando las conversaciones de paz siguen trabadas. El papa también ofreció al Vaticano como posible sede para futuras negociaciones entre las dos partes

La prioridad humanitaria

En el Meeting de Rímini, el cardenal Matteo Zuppi calificó de muy importante la misión de Gallagher y aseguró que la acompaña con oración. Zuppi, que fue enviado por Francisco a Moscú y Kiev en 2023 y 2024 y cuya labor fue confirmada por León XIV, subrayó que el frente humanitario sigue en el centro de la estrategia vaticana

Entre los puntos más urgentes figuran el retorno a Ucrania de los niños trasladados a Rusia, el intercambio de prisioneros y la asistencia a las poblaciones golpeadas por más de cuatro años de guerra. Zuppi visitó centros donde permanecen cautivos prisioneros de guerra durante su último viaje a Ucrania y dijo que espera volver a Rusia antes de septiembre

La herencia de Francisco

La ofensiva de León XIV tiene un antecedente directo en la política desplegada por Francisco desde el comienzo del conflicto. En 2023, el papa argentino nombró a Zuppi como enviado especial para explorar vías de paz y promover iniciativas humanitarias. El cardenal mantuvo contactos en Kiev, Moscú y Washington

Ese intento, sin embargo, quedó marcado por varias controversias. Una de ellas se produjo en marzo de 2024, cuando Francisco afirmó que Ucrania debía tener el “coraje de izar la bandera blanca” y negociar. La frase generó una reacción dura en Kiev, donde fue interpretada como una invitación a aceptar la derrota

Otra polémica estalló en 2023, cuando el papa elogió ante jóvenes católicos rusos la herencia de la “gran Rusia”, una referencia que fue leída en Ucrania como una concesión al relato imperial de Moscú. El Vaticano luego aclaró que hablaba del legado cultural y espiritual ruso, y no de sus lógicas expansionistas

Ahora, con Gallagher en camino a Moscú, la Santa Sede vuelve a apostar por una diplomacia de bajo ruido y alto riesgo: mantener abierto el diálogo, sostener la agenda humanitaria y evitar que la guerra cierre por completo la puerta a una negociación futura