Las preocupaciones por el bienestar animal y el impacto ambiental están llevando a algunas personas a revisar también los productos que usan en la intimidad
En Rotterdam, Lieke Warmoeskerken dirige LieLei, una empresa que comercializa artículos eróticos veganos y busca reducir su impacto ambiental. La emprendedora explica que ciertos preservativos pueden incluir proteínas de la leche para tratar el látex, mientras que los adhesivos y colorantes de algunos juguetes sexuales también pueden contener derivados animales
El material de los juguetes no siempre determina por sí solo si son veganos. La silicona, utilizada en vibradores y otros productos, no contiene componentes animales, pero otros elementos de fabricación sí pueden incluirlos
Simone Kuijer creó la marca Aia después de descubrir que el aceite de coco, que utilizaba como lubricante, podía alterar el equilibrio del pH corporal y dañar los preservativos de látex. Su empresa fabrica lubricantes con glicerina de origen vegetal, en lugar de glicerina elaborada con sebo animal, y velas de masaje sin cera de abejas
La compañía afirma que sus productos son veganos, de abastecimiento sostenible y fabricados cerca de Ámsterdam. Kuijer, de 30 años, también intenta limitar el uso de plástico: utiliza frascos de vidrio y lanzó una línea de juguetes sexuales fabricados con ese material
Para Stephanie Heerema, de 28 años, la búsqueda de alternativas veganas se extiende a otros productos de uso cotidiano. La mujer, que dejó de consumir productos animales durante la universidad, cuestiona la presencia de lactosa en algunos medicamentos, donde puede utilizarse como aglutinante
Heerema compra lubricantes y preservativos veganos y revisó los materiales de un vibrador para comprobar que sus componentes internos estuvieran hechos con plástico reciclado. Las empresas también informan cuando una alternativa, como el cuero vegano utilizado en arneses, sigue incluyendo plástico
El consumo de carne en Países Bajos disminuyó por segundo año consecutivo, según un estudio citado en el artículo. Para las emprendedoras, los productos de bienestar sexual forman parte de una transición más amplia hacia un estilo de vida con menos productos animales y menor uso de plástico