Puerto Madryn suma un sello propio más allá de sus playas, acantilados y ballenas: una serie de edificios con geometrías inspiradas en juegos conocidos empieza a destacarse entre las construcciones del centro y el sur de la ciudad

Detrás de esa idea están Mauricio Oporto y Josefina Diez, al frente de Oporto Diez Arquitectos. Su apuesta es llevar a escala urbana formas que remiten al cubo Rubik, el Tetris, el Jenga o el dominó, y convertirlas en obras habitables de varios pisos

Del objeto cotidiano a la obra construida

La primera chispa apareció en una pared de la casa de Oporto, revestida con adoquines de pórfido que sobresalían del plano. Esa imagen le dio forma al punto de partida para una serie de proyectos que buscaron salir de la hoja en blanco con una identidad clara

El primer edificio fue QUBE, un residencial de ocho pisos inspirado en el cubo mágico y ubicado a dos cuadras del mar. Después llegó la lógica del Tetris, con volúmenes que encastran y generan una composición visual poco habitual pero, al mismo tiempo, útil para la vida cotidiana

La serie sigue creciendo

El siguiente desarrollo es Jenga, en el sur de Puerto Madryn, con finalización prevista para noviembre. Allí, módulos de seis metros se proyectan hacia afuera y dan la sensación de un equilibrio extremo. El valor del metro cuadrado en ese emprendimiento es de US$2600

La continuidad del ciclo será Dominó, un edificio de oficinas que, según sus autores, llevará la referencia al juego de manera todavía más directa: la base estará compuesta por piezas de gran escala que evocan las fichas tradicionales

Forma y uso, en la misma decisión

Los arquitectos sostienen que el impacto visual no desplaza la función. Cuando un volumen sobresale varios metros, dicen, se generan terrazas y espacios exteriores más amplios, lo que modifica la experiencia de habitar cada piso

Por eso, ningún nivel resulta igual a otro. Esa variación implica desafíos morfológicos y funcionales, pero también define el carácter del estudio. En materia de materiales, predominan el ladrillo a la vista, el hormigón y la pintura blanca, elegidos por su resistencia al ambiente salino y al sol patagónico

Una idea que ya salió de Madryn

Para Oporto, la arquitectura lúdica no es solo una búsqueda visual: también cuestiona la idea de que lo disruptivo no puede ser funcional. La propuesta empezó a llamar la atención fuera de la ciudad y una intervención con mapping sobre una de las torres, acompañada por música en vivo y acróbatas, terminó viralizándose y obtuvo un premio a la Mejor Intervención Artística en un concurso digital realizado en China

El intercambio con estudiantes y colegas también crece. Oporto cuenta que recibió consultas de futuros arquitectos interesados en el Jenga y que la serie todavía no terminó. Su próxima escala, dice, podría ser un puzzle