CEUTA, España. El gobierno español dispuso este jueves la intervención del Ejército en Ceuta para reforzar el operativo de seguridad, en medio de una llegada masiva de migrantes desde Marruecos que dejó al menos 11 muertos por ahogamiento en apenas 24 horas

La decisión marcó un endurecimiento de la respuesta de Madrid ante el colapso en la frontera sur europea. Mientras tanto, cientos de personas seguían concentradas junto al espigón del Tarajal y otras intentaban entrar a nado desde la costa marroquí

Refuerzo militar y presión política

El Ministerio de Defensa informó que las Fuerzas Armadas apoyarían a la Guardia Civil en sus tareas de vigilancia y en cualquier otra función necesaria para preservar la seguridad en la ciudad autónoma

En paralelo, el operativo en frontera fue ampliado con nuevos contingentes policiales. A los 60 efectivos ya desplegados se sumó otro grupo de 20 agentes, y en las horas siguientes debían incorporarse dos refuerzos más de 40 integrantes cada uno

El alcalde-presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, había calificado antes la situación como una emergencia humanitaria y social de enorme gravedad. También pidió al gobierno central medidas extraordinarias, entre ellas más presencia policial y militar en la frontera

Desde el Ministerio del Interior respondieron que la legislación no permite declarar una emergencia nacional por una crisis asociada a la inmigración, aunque aseguraron que se garantizaría la protección de los habitantes y la integridad fronteriza

Cifras inciertas y más fallecidos

La Guardia Civil recuperó dos cuerpos en el mar, con lo que el número de muertos por ahogamiento en la última jornada ascendió a 11. Desde comienzos de año, al menos 39 cadáveres de personas que intentaban llegar a Ceuta a nado fueron hallados en el mar, y el registro local se acerca a 70 en los últimos 12 meses

Aún no había una cifra oficial sobre cuántas personas lograron entrar al enclave. Estimaciones policiales hablaban de más de 10.000, mientras que otras elevaban el número hasta 20.000. Un cálculo más moderado ubicó la cantidad entre 2.000 y 3.000 jóvenes

De confirmarse las cifras más altas, sería la mayor crisis migratoria en Ceuta desde mayo de 2021, cuando entre 8.000 y 10.000 personas cruzaron en apenas 48 horas

Una frontera desbordada

La tensión explotó durante la mañana del jueves, cuando cientos de personas, incluidas menores, se agruparon en el área limítrofe entre Fnideq, conocida en español como Castillejos, y Ceuta. Muchos intentaron cruzar nadando alrededor del espigón del Tarajal; otros trataron de trepar la valla

Según los testimonios recogidos en el lugar, la multitud se había movido por rumores que indicaban una apertura de la frontera al amanecer. En la playa y los accesos cercanos se veían hombres jóvenes, pero también familias, mujeres y chicos

Responsables de fuerzas de seguridad describieron el panorama como de colapso total y caos absoluto. Desde una organización de derechos humanos en el norte de Marruecos consideraron el episodio excepcional y atribuyeron el cruce a circunstancias inusuales

Las autoridades españolas sostuvieron que Marruecos colaboraba para controlar la situación y que ambas partes trabajarían para devolver cuanto antes a quienes hubieran ingresado de forma irregular

Bruselas y el resto de Europa miran la crisis

Ante el desborde, la Comisión Europea ofreció asistencia de Frontex, la agencia encargada de la vigilancia de las fronteras exteriores del espacio Schengen. Además, la comisaría europea de Interior y Migración señaló que Bruselas mantenía contactos con Rabat para frenar estos viajes peligrosos

La crisis también generó inquietud en Italia, donde se evalúa una suspensión temporal del acuerdo de libre circulación de Schengen con España

En ese contexto, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, viajará este viernes a Ceuta junto con el ministro del Interior. Está previsto que visite la frontera del Tarajal y luego mantenga reuniones con las fuerzas de seguridad y con autoridades locales

Ceuta y Melilla son las únicas fronteras terrestres de la Unión Europea con África. En ese marco, la presión migratoria sobre el enclave volvió a exponer la fragilidad de uno de los puntos más sensibles del continente