España mantiene desde hace más de tres décadas una posición de referencia mundial en trasplantes de órganos y, desde 2024, supera las 6.000 intervenciones anuales. Detrás de esa cifra hay un sistema que combina experiencia, coordinación y una base esencial: la generosidad de la población
Desde la Organización Nacional de Trasplantes subrayan que el éxito descansa en tres pilares: la solidaridad social, una sanidad pública y universal sin discriminación y un modelo de gestión centralizado que ordena cada paso del proceso
Un proceso poco frecuente y muy exigente
La directora de la ONT, Beatriz Domínguez-Gil, recuerda que la donación no puede activarse en cualquier situación. Para que un fallecido pueda ser donante, debe haber muerto en una unidad de cuidados intensivos, con ventilación mecánica y sin patologías que pongan en riesgo al receptor
Según explica, solo alrededor del 2% de los fallecidos en España cumple esos criterios, lo que convierte la detección de potenciales donantes en una tarea especialmente delicada
Formación para no perder ninguna oportunidad
En el Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, en Murcia, ese trabajo ha permitido alcanzar el máximo nacional de donantes en 2025, con 70 casos. Su coordinador de trasplantes, Mario Royo, atribuye el resultado a una formación constante en distintas áreas del hospital y también fuera de él
Esa preparación alcanza servicios de paliativos, medicina interna, oncología, urgencias, plantas, neumología, cirugía torácica y atención primaria. El objetivo es que cualquier profesional pueda reconocer a tiempo a una persona al final de su vida y avisar al equipo de trasplantes
La conversación más difícil
Una vez identificado el posible donante, llega uno de los momentos más sensibles: hablar con la familia. Royo insiste en que esa conversación debe abordarse con cautela, respeto y empatía
Los datos reflejan ese reto: un 40% de los españoles no ha hablado nunca de donación de órganos con sus familiares y un 52% afirma que su familia desconoce su voluntad. Aun así, el médico sostiene que muchas familias encuentran en la donación una forma de ayuda y alivio en un momento de enorme dolor
Cómo se decide quién recibe el órgano
En 2025, 2.547 personas donaron sus órganos tras fallecer, con una tasa de 51,9 donantes por millón de población. A ellas se sumaron 408 donantes vivos, que entregaron un riñón o una parte del hígado
La asignación sigue un protocolo nacional muy preciso. Primero se comprueba si existe una urgencia extrema en cualquier punto del país, lo que se conoce como urgencia cero. Después se prioriza a pacientes con grandes dificultades para trasplantarse, como los niños o las personas hiperinmunizadas
Si no hay un receptor prioritario, el órgano se asigna por proximidad: primero en el entorno local, después en la comunidad autónoma, luego en zonas de donación y, si hace falta, en todo el territorio nacional o incluso en Europa
Innovación para ampliar las posibilidades
El Hospital Vall d’Hebron, en Barcelona, es uno de los centros con mayor experiencia en esta actividad. En 2025 realizó cerca de 400 trasplantes y mantiene abiertos todos los programas salvo el cardiaco
Su coordinador, Albert Sandiumenge, destaca que el centro cuenta con un equipo específico dedicado a asegurar que todo paciente apto para la donación reciba esa posibilidad. También subraya la apuesta por técnicas avanzadas, como el trasplante robótico de pulmón o el trasplante renal ABO incompatible
Para la ONT, la donación en asistolia es uno de los grandes ejemplos de innovación del sistema español. En estos casos, el tiempo cuenta porque los órganos pierden viabilidad rápidamente tras la parada respiratoria. España es uno de los 26 países que practica esta modalidad y el que ha desarrollado el programa más potente
Un liderazgo que también exige sostenerse
Pese al liderazgo internacional, las cifras de trasplante bajaron un 2% entre 2024 y 2025. Domínguez-Gil admite que, con niveles tan altos, mantenerlos ya supone un desafío
Royo no ve esa variación como un motivo de alarma y cree que la tendencia general sigue siendo ascendente. A su juicio, la clave es mantener la coordinación entre autonomías, hospitales y equipos sanitarios
Sandiumenge coincide en que conservar este nivel requerirá inversión, innovación y motivación. Y recuerda que el sistema no sería posible sin la respuesta de una sociedad que sigue sosteniendo, con su generosidad, uno de los modelos de trasplantes más sólidos del mundo