Estados Unidos deportó a casi 2.300 ciudadanos mexicanos a Guatemala durante 2026 y envió a decenas más a Honduras, en un cambio marcado respecto de los primeros meses del segundo mandato de Donald Trump, cuando estos traslados a terceros países eran mucho menos frecuentes

Bernardo Arévalo confirmó el 19 de agosto que Guatemala recibió 2.284 mexicanos deportados desde territorio estadounidense en lo que va del año. Según explicó, llegan en vuelos junto con guatemaltecos retornados y luego son enviados a México en menos de 24 horas mediante un acuerdo con las autoridades migratorias mexicanas

Una escala que complica el regreso

El mecanismo afecta a personas que viven, trabajan o tienen familia en Estados Unidos y que, en lugar de regresar directamente a México, pasan por un país que no es el suyo. El Instituto Nacional de Migración confirmó que estos traslados ocurren sobre todo desde abril de 2026 y que Washington busca impedir nuevos cruces hacia territorio estadounidense

Ni el INM ni las autoridades hondureñas ofrecieron cifras completas ni precisiones sobre el estatus legal de los deportados durante ese tránsito. Esa falta de información preocupa a organizaciones de derechos humanos, que advierten que los migrantes no cuentan con una figura de refugio o asilo mientras permanecen en tránsito

Documentos oficiales de Honduras muestran que el 13 y el 15 de agosto llegaron 82 mexicanos a San Pedro Sula, y que otros 35 estaban previstos para esa misma semana. Además, el sitio Third Country Deportation Watch, administrado por Human Rights First y Refugees International, registró otros 165 mexicanos enviados a Honduras entre mayo y mediados de julio

Choque diplomático con México

La cancillería mexicana rechazó esta práctica y sostuvo que todo ciudadano mexicano tiene derecho a ingresar al país, sin desvíos hacia terceros territorios. También remarcó que no existe un acuerdo formal que autorice ese procedimiento

El contexto es más amplio: Human Rights First calcula que cerca de 15.000 personas fueron removidas hacia terceros países en 2025, unas 13.000 de ellas con destino a México, según estimaciones del Migration Policy Institute citadas por Amnistía Internacional. La estrategia forma parte de una red de acuerdos que ya abarca a más de 30 países, entre ellos Ghana, Ruanda y Liberia

El Departamento de Seguridad Nacional aseguró que utiliza todas las herramientas legales disponibles para llevar adelante la mayor operación de deportación de su historia. Mientras tanto, México mantiene su reclamo para que sus ciudadanos regresen directamente al país, sin escalas forzadas en Guatemala u Honduras