Estados Unidos pidió reforzar las sanciones de la ONU contra los dos bandos enfrentados en Sudán para aumentar la presión sobre ellos y llevarlos a una negociación que ponga fin a la guerra
La ofensiva diplomática llega cuando el conflicto cumple cuatro años y deja un saldo devastador: al menos 59.000 muertos, unos 13 millones de desplazados y amplias regiones del país sumidas en la hambruna
El foco está en el apoyo externo
El asesor principal de Donald Trump para asuntos árabes y africanos, Massad Boulos, advirtió ante el Consejo de Seguridad que el respaldo financiero, militar y político a las fuerzas gubernamentales o al grupo paramilitar rival sigue alimentando la guerra
No mencionó países concretos, aunque Egipto ha respaldado abiertamente al ejército sudanés y Emiratos Árabes Unidos ha sido acusado por expertos de la ONU y organizaciones de derechos humanos de proveer armas a las Fuerzas de Apoyo Rápido, acusación que Abu Dabi niega
Boulos sostuvo que el Consejo tiene herramientas para frenar el flujo creciente de asistencia militar que reciben ambos bandos desde distintos actores externos
Un embargo de armas para todo el país
La propuesta estadounidense ante el Consejo ampliaría a todo Sudán el embargo de armas que hoy rige sobre Darfur, una región occidental que fue escenario de atrocidades masivas entre 2003 y 2005
El texto también alcanzaría a todas las partes que operan en el territorio y reafirmaría que los drones y las tecnologías relacionadas forman parte del embargo
Según expertos, el ejército sudanés y las Fuerzas de Apoyo Rápido compiten por obtener nuevos modelos de drones, mientras que grupos de derechos humanos advierten que el uso de aeronaves no tripuladas se volvió cada vez más frecuente en la guerra
El borrador de resolución condena la llegada continua de asistencia militar, armas y municiones desde el exterior, incluida la operación de drones y sistemas no tripulados desde terceros países. También exige que todos los países cesen cualquier apoyo directo o indirecto, logístico, financiero o militar, que permita prolongar el conflicto
Una guerra nacida de la disputa por el poder
El enfrentamiento estalló tras la transición política iniciada en Sudán luego del derrocamiento de Omar al-Bashir en abril de 2019. Tres años más tarde, las tensiones entre el jefe del ejército, el general Abdel-Fattah Burhan, y el comandante de las Fuerzas de Apoyo Rápido, Mohamed Hamdan Dagalo, escalaron hasta desencadenar la guerra
Burhan aseguró el lunes que nuevas sanciones no cambiarán el rumbo de sus tropas y dijo que seguirán combatiendo hasta recuperar todas las zonas controladas por el grupo rival
La principal responsable política de la ONU, Rosemary DiCarlo, advirtió al Consejo de Seguridad que, pese a los esfuerzos diplomáticos, las partes siguen atrapadas en una lógica militar de suma cero. Agregó que se necesita mayor atención y acción internacional para modificar ese cálculo