WASHINGTON. El gobierno federal aceptó en una audiencia judicial prolongar hasta mediados de septiembre la pausa en las obras vinculadas a la frontera dentro del Parque Nacional Big Bend, en el sur de Texas
La decisión fue recibida como un alivio por los sectores que cuestionan el proyecto, luego de que maquinaria pesada comenzara a trabajar en áreas del parque y generara una fuerte reacción pública
Un proyecto aún sin definición final
Según la presentación oficial, en Big Bend se contemplan una nueva ruta, tecnología de detección y barreras para frenar el cruce de vehículos, aunque el gobierno aclaró que todavía no están definidos los planes finales sobre qué se construirá
El juez federal Orlando L. Garcia expresó durante la audiencia en San Antonio su expectativa de que ambas partes aprovechen el plazo extra para acercar posiciones y buscar una salida a las objeciones planteadas
Alcance de la suspensión
La pausa no solo rige para el parque nacional, sino también para un tramo de tierra situado río arriba y al oeste del área protegida, de acuerdo con el Departamento de Justicia
El trabajo en Big Bend forma parte de un plan de 46.000 millones de dólares de la administración Trump para cubrir toda la frontera de 2.000 millas entre el océano Pacífico y el golfo de México con muros de acero, barreras para vehículos y tecnología de vigilancia
La disputa de fondo
El gobierno sostiene que el Congreso le otorgó la autoridad para construir infraestructura fronteriza y para exceptuar ciertas regulaciones con el fin de acelerar las obras. También afirma que los demandantes no demostraron que los trabajos vayan a impedir el ejercicio de prácticas religiosas
La demanda, en cambio, sostiene que el Ejecutivo excedió sus atribuciones al impulsar infraestructura en un parque nacional creado por ley y que las obras afectarían libertades religiosas y prácticas culturales de comunidades nativas, en especial por el acceso a sitios de entierro y espacios de ceremonias
Roland Gutierrez, senador demócrata de Texas y uno de los voceros de la parte demandante, calificó el resultado como un triunfo parcial. Dijo que cualquier retraso hasta las elecciones de medio término de noviembre puede resultar favorable, con la expectativa de que un eventual cambio en el control del Congreso obligue a revisar los planes fronterizos