Las personas cuyos padres alcanzaron los 100 años podrían tener una ventaja en su propia salud: vivir más tiempo y presentar menos riesgos de enfermedad cardíaca e hipertensión, según una nueva investigación
El trabajo comparó a más de 2.300 hijos de centenarios con 2.700 personas cuyos padres vivieron como máximo hasta los 85 años. Los participantes formaban parte de tres estudios de larga duración realizados en Nueva York, Estados Unidos y Reino Unido
De acuerdo con los resultados, a cualquier edad los hijos de centenarios tenían un 42% menos de riesgo de morir, un 33% menos de riesgo de enfermedad cardíaca y un 32% menos de riesgo de hipertensión. En promedio, también fallecían unos tres años más tarde y desarrollaban hipertensión cerca de cinco años después que el resto
La protección, sin embargo, no apareció de forma constante frente a problemas como el ictus y el cáncer. Los investigadores señalaron que la longevidad excepcional parece compartirse dentro de algunas familias, aunque eso no reemplaza la importancia de los hábitos saludables
Los especialistas destacaron que estudiar a centenarios y a sus descendientes puede ayudar a identificar factores biológicos ligados al envejecimiento saludable. Esos hallazgos, añadieron, podrían abrir la puerta a tratamientos que imiten mecanismos naturales de longevidad