El Suipacha 901 ya está listo para pista. Con carrocería azul, alerones visibles y una identidad marcada por símbolos argentinos, el monoplaza fue diseñado, desarrollado y construido por estudiantes de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires
El vehículo representará a la institución en la próxima edición de la Fórmula SAE Brasil, que se disputará entre el 29 de julio y el 2 de agosto en Tatuí, en el estado de San Pablo. Será la primera vez que una universidad pública argentina compita en este certamen internacional de ingeniería universitaria
Un equipo que creció dentro de la facultad
El proyecto está impulsado por FIUBA Racing, una escudería estudiantil que nació en octubre de 2022 con ocho integrantes y hoy reúne a unos 60 jóvenes de distintas disciplinas
La base fue Ingeniería Mecánica, pero después se sumaron estudiantes de Electrónica, Informática, Industrial y Diseño de Imagen y Sonido, además de colaboradores en Marketing y Comunicación
El objetivo no se limita a construir un auto rápido. También deben presentar un modelo de negocio, justificar costos, defender decisiones técnicas y mostrar que el desarrollo podría sostenerse como emprendimiento
Del aula al taller
La Facultad dio aval institucional al equipo en 2023 y, un año más tarde, les asignó un espacio propio que transformaron en taller. Allí pasaron de las simulaciones y los cálculos al trabajo sobre piezas reales
La compra inicial del motor con fondos propios permitió avanzar con la transmisión, la relación entre piñón y corona y la integración con el chasis. Después llegaron la admisión, el escape, la electrónica, la suspensión y la aerodinámica
Según contaron sus integrantes, el desarrollo físico del auto se completó en menos de un año, un plazo muy corto frente al que suelen necesitar otros equipos
Un desarrollo hecho a pulmón
El trabajo se realizó fuera del horario de cursada, con jornadas largas y fines de semana enteros dedicados al proyecto. El grupo también debió conseguir herramientas, gestionar donaciones y cerrar acuerdos con empresas para obtener materiales, conocimientos o financiamiento
Entre los apoyos figuran Prestige Auto, RUS Med Team, Racetec, SKF, Göttert y Zeziola, además de otras firmas que completan una nómina cercana a los 20 patrocinadores y colaboradores. YPF aportó el combustible con el porcentaje de etanol exigido por la competencia brasileña
Cómo es el Suipacha 901
El monoplaza compite en la categoría de motores de combustión. Lleva un impulsor bicilíndrico de cuatro tiempos y 649,3 cm³, derivado del utilizado por una motocicleta CFMoto 650MT
En esa configuración entrega alrededor de 45 kW, algo más de 60 CV, a 8750 rpm, con un torque máximo de 56 Nm a 7000 vueltas
La estructura principal es un chasis tubular de acero con protección antivuelco, refuerzos laterales y atenuador de impactos. El reglamento exige, además, suspensión independiente, una distancia mínima al suelo de 30 milímetros y una distancia entre ejes no inferior a 1525 milímetros
La aerodinámica fue otro de los focos centrales. Los estudiantes diseñaron alerones, difusores y canalizadores con simulaciones computacionales, sin túnel de viento, y complementaron ese trabajo con pruebas experimentales y ensayos en pista
El objetivo fue mejorar el apoyo en curvas, la estabilidad en frenadas y el comportamiento general del auto. En las primeras pruebas, el equipo destacó que el motor mostró un rendimiento superior al esperado
Qué evalúa la competencia
La Fórmula SAE no distingue solo al vehículo más veloz. También mide diseño, fabricación, costos, gestión y viabilidad comercial. El puntaje máximo es de 1000 unidades
Primero llegan las evaluaciones estáticas, con presentación del proyecto, análisis de costos y defensa técnica. Después se desarrollan las pruebas dinámicas, que incluyen aceleración, maniobrabilidad, eficiencia y resistencia
La prueba más exigente es el Endurance, un recorrido de 22 kilómetros sin detenciones. Allí se examinan confiabilidad, consumo, rendimiento y constancia del conjunto mecánico
El auto también podrá registrar telemetría en tiempo real, con datos sobre velocidad, aceleración, fuerzas G, presión de neumáticos y frenos, trabajo de la suspensión y posibles deformaciones del chasis
Un nombre encontrado entre viejos fierros
El nombre del vehículo surgió de un hallazgo casual. Mientras buscaban un lugar para instalar el taller, los estudiantes encontraron un cartel metálico viejo con la inscripción Suipacha 901
La chapa, oxidada y olvidada entre máquinas y objetos en desuso dentro de la facultad, terminó dando identidad al proyecto
Para el equipo, el nombre también remite a la unión de términos quechuas asociados a la tierra y a una referencia simbólica que quedó plasmada en el logo, donde el casco termina en forma de cuerno
Más allá de la carrera
Para los estudiantes, el valor del proyecto no depende solo del resultado en pista. También implica aprender a coordinar tareas, resolver problemas concretos y llevar a la práctica conocimientos que antes estaban solo en la teoría
El espacio que estaba en desuso se convirtió en un taller activo y el objetivo ahora es que el trabajo trascienda a sus impulsores iniciales
La idea del grupo es dejar herramientas, documentación y metodología para que otros estudiantes continúen el desarrollo y construyan nuevos vehículos
FIUBA Racing será el único representante extranjero en la categoría de combustión frente a equipos brasileños. Los cuatro pilotos del Suipacha 901 también son estudiantes y fueron elegidos en un torneo interno con simuladores
Después de años de cálculos, reuniones, pruebas y taller, el monoplaza saldrá a competir en Brasil con una misión que va más allá de una carrera: dejar instalada una estructura capaz de seguir creciendo