El exministro de Relaciones Exteriores de Hungría, Péter Szijjártó, compareció el lunes ante una comisión parlamentaria para responder por sus gestiones a favor de la automotriz china BYD mientras aún ocupaba el cargo

La audiencia se produjo después de que Szijjártó dejara la política durante el verano para asumir un puesto ejecutivo en la compañía. En julio anunció que renunciaría a su banca parlamentaria para incorporarse al fabricante de vehículos eléctricos

Un cambio de cargo bajo cuestionamientos

Szijjártó fue canciller durante 12 años bajo el gobierno del ex primer ministro Viktor Orbán, derrotado en las elecciones de abril. Su incorporación a BYD generó acusaciones de conflicto de intereses, debido a su papel en la llegada de importantes inversiones y subsidios públicos para la empresa

Durante su gestión, facilitó el acuerdo para que BYD construyera su primera fábrica europea cerca de Szeged, en el sur del país. También anunció en 2025 que la compañía instalaría en Budapest su sede europea y un centro de investigación y desarrollo

Ese proyecto contemplaba además una asistencia estatal de 20.000 millones de forintos, equivalentes a 63,7 millones de dólares

La defensa de los subsidios estatales

Antes de ingresar a la audiencia, realizada a puertas cerradas, Szijjártó afirmó que existían “malentendidos graves” sobre la inversión de BYD en Hungría. No hizo referencia a su nuevo puesto en la empresa, que había definido como un cargo ejecutivo encargado de las relaciones externas del grupo y del desarrollo de nuevas líneas de negocio

El exministro defendió el desembarco de la automotriz y sostuvo que las ayudas aprobadas para la planta de Szeged se mantuvieron dentro de los parámetros habituales para inversiones de esa magnitud

El gobierno promete revisar las decisiones

El actual primer ministro húngaro, Péter Magyar, declaró en julio que Szijjártó había respaldado a BYD mediante cientos de miles de millones de forintos en fondos públicos, apoyo diplomático e infraestructura estatal

Magyar también anunció una investigación para revisar las decisiones, negociaciones y compromisos asumidos por el Estado en relación con la inversión de la compañía

Durante los años de gobierno de Orbán, Szijjártó cerró numerosos acuerdos con empresas chinas para instalar fábricas en Hungría, principalmente vinculadas con la producción de baterías para vehículos eléctricos

La administración anterior buscaba convertir al país en un centro mundial de fabricación de baterías de ion-litio. Sin embargo, la menor demanda y otras presiones del mercado impidieron hasta ahora que esas inversiones generaran los resultados esperados

Desde su llegada al poder en mayo, el gobierno de Magyar prometió reforzar la regulación y la supervisión del sector tras varios accidentes laborales y la detección de niveles de contaminación superiores a los límites legales en algunas plantas