Kvaerndrup, en la isla de Fionia, fue el punto de encuentro de la aristocracia danesa para una boda que tuvo como invitados destacados a los reyes Federico X y Mary. La pareja quiso estar presente en la ceremonia de Gregers Carl Preben Ahlefeldt-Laurvig-Bille y Cecilie Juhl, en una jornada muy especial para ambas familias

El novio, primogénito del conde Michael Ahlefeldt-Laurvig-Bille, es ahijado del monarca. Pese a la lluvia, más de doscientas personas asistieron al enlace, celebrado a las dos de la tarde en la iglesia de Kvaerndrup y oficiado por el obispo Mads Davidsen

Un vestido de impacto

Gregers Carl llegó primero, acompañado por su padrino, su primo Georg Vind. Poco después apareció Cecilie, con un vestido de novia inspirado en el que llevó Kate Middleton en su boda con el príncipe William. El diseño captó todas las miradas y se completó con la histórica tiara floral de diamantes de la familia Egeskov, llevada sobre un peinado semirrecogido

Celebración en el castillo

Tras la ceremonia, los recién casados y sus invitados se trasladaron al castillo de Egeskov, a tres kilómetros de la iglesia. La pareja recorrió esa distancia en un Mercedes-Benz de 1938, en una celebración que buscó resguardar la intimidad y que mantuvo cerrado el lugar durante el fin de semana

En el castillo, propiedad de la familia Ahlefeldt, los reyes Federico y Mary fueron de los primeros en felicitar a los novios. También estuvieron Nicolás de Monpezat, sobrino del monarca, y Benedikte Thoustrup, su novia desde la adolescencia. La boda sumó así una nueva aparición pública de la joven pareja en un encuentro de la nobleza

La celebración continuó hasta el domingo, cuando los invitados compartieron un brunch nupcial como cierre de la reunión