En el tramo más exigente de su recorrido profesional, Fernando Martín tomó una decisión poco habitual: se pidió un año sabático. El médico e investigador argentino, especializado en investigación cardiológica y renal, dejó atrás una rutina de trabajo extremo y se instaló en Barcelona para repensar su vida a los 50 años

La determinación no nació de un impulso aislado, sino de una acumulación de cansancio, logros y dudas. Después de décadas entre Estados Unidos y Europa, con cargos ejecutivos y jornadas de hasta 12 horas diarias, sintió que el éxito profesional ya no alcanzaba para ordenar el resto

De Córdoba al mundo científico

Su camino no estaba trazado desde el inicio. De adolescente, en Córdoba, incluso había marcado “Medicina” como la carrera que jamás estudiaría. Sin embargo, una mala nota en biología cambió su relación con la materia y lo llevó a profundizar hasta descubrir que allí había algo para él. Finalmente eligió Medicina y abrió una trayectoria que lo llevaría lejos

Durante la carrera, una búsqueda en una clínica lo acercó al área de investigación. Insistió cuando le dijeron que el puesto era solo para graduados, logró ser considerado como estudiante avanzado y presentó un trabajo sobre un artículo científico que le permitió entrar al mundo de la investigación. Ese paso, que aceptó aun sin remuneración, terminó de definir su destino

La oportunidad que cambió el rumbo

Ya recibido, recibió una propuesta para seguir en investigación en Estados Unidos. Aunque al principio dudó por la distancia con su familia y amigos, un artículo firmado por el médico que había analizado en su primer trabajo reactivó su entusiasmo. Con el impulso de su jefe, decidió escribir una carta, llamar por teléfono y insistir hasta conseguir una respuesta

Meses después, se sumó a la clínica Mayo como investigador con salario. Desde entonces comenzó una etapa de aprendizaje intenso, viajes, congresos y contacto cotidiano con profesionales de distintos países. Esa diversidad, asegura, fue una de las experiencias más valiosas de su carrera

Estados Unidos, Suiza y el vértigo del éxito

Tras casi una década en Minnesota, pasó a Nueva York como director científico. Más tarde trabajó en una farmacéutica que lo llevó a Zúrich y después a Lausana. En cada ciudad sumó cultura, idioma y nuevas formas de trabajo, pero también más exigencia y menos espacio personal

La pandemia lo encontró en medio de ese recorrido y luego regresó a Nueva York antes de pasar por Miami. Finalmente, el deseo de vivir en España terminó por imponerse. Aunque la ciudadanía no salió como esperaba en 2023, logró instalarse en Barcelona con una visa que le permitió residir sin trabajar

La pausa como decisión vital

En Barcelona, el año sabático se transformó en una etapa de reconexión. Aprendió catalán, retomó vínculos, tomó clases de canto y guitarra, empezó a entrenar, practicó artes marciales mixtas y pádel, y atravesó un proceso de terapia que describe como intenso y necesario

También recibió la ciudadanía española y hoy suma tres pasaportes: argentino, estadounidense y español. Para celebrar sus 50 años viajó a Atenas, subió al monte Lycabettus y pasó un momento de introspección que resumió el sentido de esta pausa

Después de una vida marcada por la exigencia, Martín sostiene que frenar fue la mejor inversión que hizo. Para él, detenerse no significó abandonar el camino, sino recuperar algo que había quedado relegado: su vida personal