Ferrari vendió en una subasta en Monterey, California, su primer auto totalmente eléctrico por USD 40 millones, una cifra récord para un vehículo nuevo rematado públicamente

La totalidad del dinero obtenido será destinada a la Fundación Ferrari, con el objetivo de financiar proyectos educativos

Una pieza única antes del debut comercial

El modelo, presentado oficialmente en mayo bajo el nombre Luce, fue descrito por la compañía como su primer eléctrico de producción. La unidad subastada fue la denominada “Chassis 0”, construida como una pieza especial previa a la circulación comercial regular

Ferrari indicó que el proyecto apunta a atraer a una nueva generación de clientes interesada en la movilidad sustentable, sin abandonar el nivel de personalización que distingue a la marca

Configuración exclusiva y entrega diferida

El auto fue creado mediante el programa Tailor Made e incluyó pintura perlada semibrillante Madreperla Semi-Gloss, además de un interior en cuero metálico Perla Le Mans elaborado con pieles suizas seleccionadas

También incorporó un motor eléctrico en cada una de sus cuatro ruedas, ruedas dedicadas, pinzas de freno personalizadas, una insignia especial sobre fondo blanco óptico y una placa identificatoria

La entrega no será inmediata: tras el remate, el vehículo volverá a Maranello y recién será entregado al comprador en el primer trimestre de 2027

Precio base y reacción del mercado

El Luce estándar tendrá un precio inicial de 550.000 euros, unos USD 640.000, y las primeras unidades llegarán a clientes hacia fines de 2026

La presentación del eléctrico generó debate entre seguidores de la marca. Algunos la leyeron como una evolución necesaria, mientras que otros cuestionaron el diseño y su distancia respecto de la estética clásica de Ferrari

Ese impacto también se reflejó en el mercado: las acciones de la compañía cayeron más de 8% tras el anuncio

Ferrari no reveló la identidad del comprador de “Chassis 0”, manteniendo en reserva una operación que combina exclusividad, transición tecnológica y un fin benéfico