Florida alcanzó un récord en su estrategia para controlar al pez león, una especie invasora que amenaza el equilibrio de los ecosistemas marinos. Durante el verano boreal de 2026, 533 participantes retiraron 36.187 ejemplares, más de 5000 por encima del registro del año anterior
Una competencia para retirar la especie invasora
La iniciativa se desarrolló mediante el Lionfish Challenge 2026, una competencia que convocó a buceadores recreativos y comerciales. El desafío comenzó el 22 de mayo y terminó el 14 de septiembre
En ese período se realizaron 1468 jornadas de buceo. La propuesta ofreció reconocimientos a quienes retiraron más ejemplares y a los grupos que colaboraron con la campaña
El programa forma parte de los esfuerzos de la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida para limitar la expansión del pez león. La estrategia busca movilizar a pescadores y buceadores mediante incentivos y premios
Los principales resultados del desafío
La edición de 2026 tuvo seis categorías de reconocimiento. Hunter Ledbetter, del condado de Monroe, fue distinguido como Lionfish King después de retirar 1541 ejemplares
Helen Rodney, del condado de Broward, recibió el título de Lionfish Queen con 1488 peces. En la categoría comercial, David Garrett, del condado de Volusia, retiró 1136 libras, equivalentes a unos 515 kilos
Meagan Huffman, de Texas, ganó la categoría juvenil tras capturar 185 ejemplares. Ledbetter también obtuvo el reconocimiento destinado a veteranos de las Fuerzas Armadas
El equipo de buceo Dive Pros, de Pensacola, recolectó además más de 5000 colas de pez león en los puntos habilitados para la competencia
El impacto sobre los ecosistemas marinos
El pez león se considera invasor porque se reproduce y se expande en ambientes donde no es nativo. Su presencia puede afectar a las poblaciones de peces autóctonos y aumentar la competencia por alimento con depredadores locales, como meros y pargos
También consume peces pequeños que cumplen funciones importantes en los arrecifes, incluidas especies que ayudan a controlar el crecimiento de las algas. Por eso, su expansión puede alterar las cadenas alimentarias y reducir la biodiversidad marina
La extracción busca limitar esos efectos, aunque la cantidad de ejemplares retirados durante una competencia no demuestra por sí sola que el ecosistema se haya recuperado