Después de un día intenso, una sesión de masaje puede convertirse en una pausa reparadora. La propuesta combina drenaje linfático manual y masaje capilar, con movimientos lentos y precisos sobre el rostro, el cuello y el cuero cabelludo
La experiencia comienza en una camilla, con música suave y luz tenue. Entre cuatro alternativas, la elección incluye una técnica destinada a trabajar las tensiones faciales y favorecer el movimiento de la linfa. También existen opciones con gua sha, lifting facial manual y masaje miofascial orientado principalmente a la mandíbula
Durante el tratamiento, la kinesióloga y fisiatra Cecilia Navarro Gamboa recorre el rostro con maniobras delicadas. De manera gradual, se relajan la mandíbula, la frente y la zona alrededor de los ojos
Por qué se trabajan juntos el rostro y el cuello
La cabeza y el cuello forman un sistema conectado. Los músculos faciales intervienen en funciones como respirar, comer, hablar y ver, pero también pueden acumular tensión por el cansancio visual, el bruxismo o ciertos hábitos
Esas cargas pueden extenderse hacia la articulación de la mandíbula y el cuello. Por eso, el abordaje no se limita a un punto del rostro: busca considerar la relación entre distintas estructuras musculares y fasciales
El papel del cuero cabelludo
Cuando el masaje llega al cuero cabelludo, las maniobras pueden producir cosquilleo y una sensación de relajación profunda. La explicación incluye el tejido fascial, que conecta los músculos posteriores del cuello con los músculos faciales
También interviene la inervación del cuero cabelludo, vinculada con el nervio C2, que surge en la zona suboccipital. La información nerviosa puede repercutir en los tejidos cercanos. A esto se suman la respuesta emocional al contacto, los efectos vasculares del masaje y la influencia del músculo temporal sobre la articulación temporomandibular
Los movimientos suaves, repetitivos y sostenidos también pueden influir en el sistema nervioso autónomo, relacionado con la regulación del estrés, la frecuencia cardíaca y otros procesos involuntarios
Qué busca el drenaje linfático
El drenaje linfático manual tiene un objetivo concreto: estimular el desplazamiento de la linfa y ayudar a reducir la acumulación de líquido en los tejidos. La sensación de liviandad posterior puede combinar ese efecto corporal con la disminución general del nivel de activación
La sesión dura una hora. Al finalizar, se recomienda incorporarse sin apuro y tomarse unos minutos antes de retomar la actividad. La percepción de renovación puede incluir el rostro, el cuerpo y el estado de ánimo