En 1984, Bagley presentó en los kioscos argentinos el Tubby 3 y el Tubby 4, dos obleas bañadas en chocolate que rápidamente captaron la atención de los consumidores jóvenes
El Tubby 3 tenía avellanas, mientras que el Tubby 4 incluía caramelo de maní y una textura crocante. El desarrollo estuvo a cargo del ingeniero químico Francisco Bellotti, quien buscó mejorar la calidad de las obleas tradicionales
Una producción industrial a gran escala
La fabricación se realizaba en la planta de Villa Mercedes, San Luis, donde se procesaban hasta 2500 kilos de producto por hora
El proceso requería equipamiento específico. Entre las máquinas utilizadas se encontraba un horno rotatorio de 56 estaciones, diseñado por Bellotti, cuya dedicación técnica fue determinante para obtener la textura característica del Tubby 4
El jingle que convirtió al producto en un símbolo
La campaña publicitaria tuvo un papel central en la popularidad de las golosinas. El jingle fue compuesto por Rubén Goldín y producido por Hermida Publicidad
La pieza, premiada en el Festival de Nueva York, estaba acompañada por una animación en la que una oblea caminaba por una ciudad hostil. Con el tiempo, la canción se convirtió en uno de los recuerdos más persistentes asociados a la marca
El final de la línea y los intentos de renovación
En los años noventa, Bagley intentó recuperar el interés con los Tubby 5 y Tubby 6, que contaron con la participación de Diego Capusotto. Sin embargo, esas versiones no alcanzaron el mismo impacto social
El rumbo de la marca cambió en 1994, cuando Danone adquirió la mayoría accionaria de Bagley y se decidió el cese de producción de la línea. En 2004, la asociación con Arcor volvió a generar expectativas, aunque finalmente no hubo un relanzamiento del producto original
Una marca ausente, pero todavía recordada
Las golosinas desaparecieron de los comercios, pero su recuerdo se mantuvo mediante peticiones, foros, fotografías, archivos de audio y comentarios en redes sociales. Los coleccionistas también buscan envoltorios originales como uno de los pocos rastros tangibles de la marca
Bagley conserva el registro de Tubby ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial. La actualización realizada en 2013 mantuvo la propiedad legal, aunque no existen planes concretos de comercialización
Bellotti murió en 2024, a los 94 años. Su legado también incluye el chocolate Graffiti, los bombones Amore y los alfajores Blanco y Negro. Cuatro décadas después, el Tubby continúa asociado a los recreos escolares y a la memoria gastronómica de una generación