Daniel López Rosetti sostiene que vivir mejor requiere administrar la propia vida y no concentrarse únicamente en el trabajo, el dinero o las obligaciones cotidianas

El cardiólogo, especialista en clínica médica y jefe del Servicio de Medicina del Estrés del Hospital Central de San Isidro, desarrolla esta idea en su nuevo libro, Una buena vida. La propuesta también será el eje de una charla que dará el 25 de octubre a las 17.30 en Bienestar Fest, en el Hipódromo de Palermo

Cuatro dimensiones para revisar a diario

López Rosetti compara la gestión de la vida con una cuenta corriente. Cada noche, plantea, conviene hacer una revisión para detectar en qué área existe un déficit y dónde es necesario invertir esfuerzos

Las dimensiones que propone son la emocional, vinculada con el reconocimiento y la regulación de las emociones; la vincular, relacionada con la construcción de relaciones que sostienen y permiten crecer; la existencial, enfocada en descubrir quiénes somos y hacia dónde queremos ir; y la física, asociada al cuidado del cuerpo

Para el médico, el balance no debe hacerse al final de la vida, cuando ya es tarde, sino todos los días. La evaluación permite corregir lo necesario sin perseguir una idea de perfección

Emociones breves y sentimientos duraderos

El especialista diferencia las emociones de los sentimientos. Las emociones básicas que menciona son miedo, ira, alegría, tristeza, asco y sorpresa. Son respuestas breves que suelen expresarse en el rostro

Los sentimientos, en cambio, incluyen el amor, el odio, la culpa, la vergüenza, la fe, la esperanza, la envidia y el orgullo. Tienen un componente cognitivo y pueden prolongarse durante mucho tiempo

Según López Rosetti, ambos procesos pueden gestionarse mediante aprendizaje y autoconocimiento. Trabajar sobre el enojo, por ejemplo, puede ayudar a evitar que escale hasta convertirse en un ataque de ira

Separar lo controlable de lo que no lo es

Una herramienta que destaca es la dicotomía del control, vinculada con la filosofía estoica. Consiste en distinguir aquello sobre lo que se puede influir de lo que queda fuera del alcance personal

La opinión, la actitud y el pensamiento de otras personas no pueden controlarse, como tampoco circunstancias adversas tales como la pérdida de un familiar o un despido laboral. Lo que sí puede gestionarse es la reacción frente a esas situaciones

El médico relaciona esta perspectiva con la ansiedad, que puede generar temor anticipatorio ante hechos que quizá nunca ocurran. Por eso, plantea que vivir el presente también es un aprendizaje

Los vínculos como parte del bienestar

Dentro del mundo vincular, López Rosetti destaca la importancia de una “carpa chica”: un grupo reducido de personas con las que existen relaciones profundas, como la pareja, la familia cercana y los amigos

En esos vínculos, considera fundamental la escucha activa. Describe tres maneras de escuchar: en rojo, cuando se escucha para responder; en amarillo, cuando se escucha para juzgar; y en verde, cuando se escucha verdaderamente

Ante el problema de otra persona, propone evitar responder con una experiencia propia o señalar errores. Una alternativa es reconocer la dificultad y preguntar: “Debe ser muy difícil, ¿no? Contame más”

Equilibrio en lugar de perfección

El especialista admite que también le cuesta aplicar de manera constante las herramientas que conoce. La gestión, afirma, es diaria y supone reconocer errores y continuar aprendiendo

También advierte sobre la presión de seguir permanentemente métodos, rutinas, consejos, suplementos o medicación para mejorar la salud. Esa búsqueda puede convertirse en una preocupación excesiva por el bienestar

Su propuesta es cuidarse sin caer en extremos y buscar un equilibrio sostenible. Entre los pilares que menciona se encuentran una alimentación saludable basada en la dieta mediterránea, un sueño reparador, la actividad física aeróbica y de fuerza sin excesos, y una filosofía de vida

Para López Rosetti, la felicidad no equivale a euforia o excitación. Es una combinación de paz, serenidad y calma sostenida en el tiempo