Inés Katzenstein, nacida en Buenos Aires en 1970, vive en Nueva York desde que en 2018 fue convocada por el MoMA para dirigir su Departamento de Arte Latinoamericano y el Instituto de Investigación Patricia Phelps de Cisneros. Sin embargo, su trabajo la lleva con frecuencia a recorrer distintas escenas artísticas de América Latina

Antes de viajar a Uruguay como integrante del jurado de la Residencia FAARA 2026, Katzenstein habló sobre las diferencias entre los circuitos culturales de la región. Este año, el programa de la Fundación Ama Amoedo incorporó también a Manuel Segade, del Reina Sofía de Madrid, y a Pablo León de la Barra, del Guggenheim de Nueva York

El jurado seleccionará a Carlos Amorales, de México; Alejandra Seeber, de Argentina; Jonathas de Andrade, de Brasil; Engel Leonardo, de República Dominicana; Patricia Belli, de Nicaragua, y Delcy Morelos, de Colombia. Katzenstein visitará la dupla formada por Morelos y Belli, cuya obra acaba de sumar una adquisición del MoMA

Escenas desiguales y promesas incumplidas

Para Katzenstein, viajar permite conocer problemas y debates que permanecen fuera del radar de Nueva York. Las escenas de San Pablo, La Paz y Guatemala, explica, tienen escalas y desafíos muy diferentes

Su conclusión después de años de trabajo regional es crítica: salvo en San Pablo y en Ciudad de México, las promesas de la globalización se cumplieron de manera muy relativa en el arte latinoamericano

Según describe, muchos artistas transmiten una sensación de abandono. En numerosas ciudades, las escenas locales no lograron consolidarse como un respaldo institucional suficiente. La precariedad, sostiene, convive con una internacionalización incompleta

Buenos Aires ocupa para ella un lugar distinto. La ciudad tiene una escena local fuerte, marcada por la distancia y cierta endogamia. Ese interés concentrado en lo propio transforma la sensación de aislamiento en una característica particular de su producción artística

Una tradición local en permanente transformación

Katzenstein vincula la producción contemporánea de Buenos Aires con genealogías que conectan a artistas como Delia Cancela, Fernanda Laguna y Jorge Gumier Maier. También recuerda el papel que tuvo el Instituto Di Tella en la circulación internacional de artistas durante la década de 1960

A su entender, en aquel momento las posiciones dentro del sistema artístico eran más claras. Leo Castelli, por ejemplo, aparecía como una referencia definida para los artistas de mayor proyección. Hoy el campo se volvió más amplio y difícil de ordenar, aunque los vínculos internacionales continúan

Como ejemplo reciente menciona el taller que Thomas Hirschhorn dictó en la Universidad Torcuato Di Tella. Aun así, considera que el sistema de valores del arte argentino conserva un fuerte componente local. Esa condición, afirma, puede ser positiva y negativa al mismo tiempo

Investigar, comprar y ampliar una colección

En el MoMA, Katzenstein combina tres tareas: dirige un instituto de investigación, participa en adquisiciones y sigue las conversaciones relevantes de la región. Una de las líneas de investigación del instituto estudia la relación entre arte y ecología

Después de nueve años fuera de la escena argentina, dice que su perspectiva no desapareció, sino que se volvió más compleja. Pasó de trabajar dentro de un circuito local a ocuparse de una región entera. Esa distancia, sostiene, hizo su mirada menos pura, pero más empática

También afirma que el museo está atravesado por las tensiones políticas de Estados Unidos. Su consejo de patronos reúne posiciones diversas, aunque sus integrantes no intervienen en la programación. Para Katzenstein, el MoMA no está separado de esos conflictos

La exposición de Teresa Margolles, que ella está cocurando en MoMA PS1 y en el edificio central, es un ejemplo de esa diversidad. La artista trabaja sobre crimen, violencia, narcotráfico, femicidios y migración. La muestra incluye obras realizadas en Estados Unidos y plantea una responsabilidad compartida entre México y Estados Unidos en la frontera

Una deuda con el informalismo argentino

La incorporación más reciente de una obra argentina al MoMA fue un cuadro de Kenneth Kemble, fechado en 1958 según el recuerdo de Katzenstein. La pieza, adquirida directamente a la hija del artista, será colgada en la colección permanente

El museo ya contaba con un conjunto de fotografías de Arte Destructivo y con el registro sonoro de aquella exposición, pero no tenía una pintura informalista argentina. Katzenstein considera que el informalismo, tanto argentino como internacional, continúa subrepresentado

La colección sí conserva fotografías y documentos de Alberto Greco. En cuanto al pop argentino, explica que la antigua sospecha de que se trataba de una producción imitativa cambió, aunque no desapareció por completo

Por eso define su tarea como una labor constante de recontextualización del arte argentino. Su objetivo es discutir esas interpretaciones en la investigación y en el contacto directo con colegas, artistas y especialistas

Sobre futuras exposiciones, prefiere no adelantar proyectos que todavía no fueron aprobados. Sí admite que son muchos sus deseos y que una de las virtudes del MoMA es, precisamente, estimularlos