Un hallazgo paleobotánico en Río Negro aportó nuevas pruebas de que el norte de la Patagonia estuvo cubierto por bosques templados y húmedos hace unos 20 millones de años

El estudio se basó en restos fosilizados de hojas y un fruto encontrados en estratos de la Formación Ñirihuau, en la zona de Pico Quemado, a unos 60 kilómetros al sudeste de Bariloche. Hoy ese sector es estepa árida, pero durante el Mioceno temprano habría tenido lagos someros, pantanos y humedales bajo un clima mucho más lluvioso

Dos especies fósiles nuevas

Los investigadores identificaron materiales vinculados al género Eucryphia y describieron dos especies nuevas. Una corresponde al fruto fósil Eucryphia nirihuaensis, una cápsula pequeña de forma elipsoide a oblonga. La otra es Eucryphia paraglutinosa, reconocida a partir de hojas compuestas con folíolos serrados

La asociación entre ambos restos en el mismo nivel geológico sugiere que podrían haber pertenecido a una misma planta. El registro es especialmente valioso porque los frutos fósiles de este género son muy escasos a escala mundial

Una Patagonia más verde

La evidencia también ayuda a reconstruir el ambiente de aquella época. Según los especialistas, la cordillera de los Andes todavía no alcanzaba su altura actual, por lo que no frenaba de manera efectiva la humedad proveniente del Pacífico. Eso habría permitido lluvias más repartidas sobre la región y la expansión de bosques en gran parte de la Patagonia

Los fósiles de Eucryphia muestran además un vínculo con especies actuales de Sudamérica y de Oceanía. Hoy el género tiene una distribución fragmentada: dos especies viven en bosques templados húmedos de Chile y zonas cordilleranas argentinas, y otras cinco se encuentran en Australia y Tasmania

Más pistas sobre la flora antigua

El trabajo se suma a otros hallazgos en la misma región, donde también se identificó una nueva palmera fósil llamada Pindocarpon chichinalensis. Ese registro refuerza la idea de que en el norte patagónico existieron palmares y condiciones subtropicales durante el Mioceno temprano

En conjunto, los fósiles recuperados en Río Negro dibujan un paisaje muy distinto del actual: una Patagonia húmeda, con bosques, helechos, coníferas y una diversidad vegetal que hoy solo sobrevive en áreas mucho más al norte o en ambientes templados del hemisferio sur