BURDEOS. Francia atraviesa una nueva ola de conflictividad social que combina protestas estudiantiles, violencia callejera, polarización política y una situación fiscal cada vez más delicada
El 17 de octubre, edificios públicos fueron incendiados y comercios saqueados en distintas ciudades. En Limoges se derrumbaron la torre del reloj y el tejado del ayuntamiento del siglo XIX. En Marsella, manifestantes ingresaron al ayuntamiento y derribaron un busto de Marianne
En Burdeos, grupos encapuchados rompieron escaparates y robaron bolsos, zapatillas y otros artículos. La policía antidisturbios intervino mientras columnas de humo cubrían las calles. Más de 2000 personas fueron arrestadas solo ese sábado
Una protesta que perdió el control
La movilización reunió a unas 500.000 personas. Parte de los manifestantes expresó su rechazo a las aulas saturadas, el aumento del precio de la nafta y la actuación policial. Sin embargo, otros grupos parecieron acudir con la intención de provocar disturbios y debilitar la confianza en el Gobierno y las fuerzas de seguridad
Los estudiantes mantienen enfrentamientos con la policía desde mediados de septiembre. En esta ocasión, los ataques alcanzaron símbolos del Estado y espacios públicos asociados con el sistema de bienestar, el transporte y la calidad de vida del país
Jean-Luc Mélenchon negó responsabilidad por los desórdenes y responsabilizó a la policía. El Gobierno acusa a Francia Insumisa de aprovechar las protestas con objetivos políticos y de intentar volver ingobernable al país
La disputa por la sucesión de Macron
Emmanuel Macron, en el poder desde hace casi una década, no puede buscar una nueva reelección por impedimento legal. La tensión social se desarrolla así en la antesala de unas elecciones presidenciales que podrían enfrentar a Mélenchon con Marine Le Pen en una segunda vuelta
Los partidarios de Mélenchon interpretan las manifestaciones pacíficas como una demostración de fuerza de la izquierda populista. Para los seguidores de Le Pen, en cambio, los disturbios muestran que Mélenchon no está preparado para gobernar y que Macron perdió el control del país
Las encuestas mencionadas en el debate electoral ubican a Le Pen cerca del 32% en la primera vuelta. Édouard Philippe y Mélenchon aparecen bastante más atrás, prácticamente empatados entre el 15% y el 16%
Menos margen para contener la crisis
La situación económica limita las respuestas del Gobierno. Se prevé que el déficit presupuestario alcance el 5,4% del producto interno bruto este año, uno de los niveles más altos de la eurozona
Francia paga ahora más por endeudarse que Italia o Grecia y destinará este año más recursos al servicio de la deuda que a la educación o la defensa. A diferencia de la crisis de los “chalecos amarillos”, el Estado dispone de menos margen fiscal para aplicar medidas de alivio
El conflicto también reabre el debate sobre la sostenibilidad del sistema de bienestar y la edad de jubilación. Mientras varios dirigentes prometen reducirla, Philippe sostiene que debería aumentarse para generar ahorros futuros
La combinación de malestar callejero, competencia electoral y desconfianza de los mercados puede intensificar la polarización durante los próximos meses. Las elecciones presidenciales y legislativas previstas para 2027 podrían profundizar la división si el centro político no logra ofrecer una alternativa convincente