Gabriel Rolón señaló que muchas decisiones que las personas creen tomar por voluntad propia están atravesadas por mandatos inconscientes que orientan la vida sin dejar demasiado margen para elegir
En ese marco, puso como ejemplo que algunas mujeres deciden no ser madres y vinculó esa discusión con la diferencia entre haber sido un hijo deseado o haber llegado al mundo en un embarazo no planificado. Para el psicólogo, esas condiciones marcan la manera en que cada persona se relaciona con su propia historia
El deseo y la falta
Rolón también profundizó en el deseo como una experiencia incómoda, porque expone aquello que falta. Según explicó, desear implica encontrarse con una carencia y empezar a buscar distintas formas de completarla
En esa línea, sostuvo que los seres humanos conviven con la imposibilidad de llenar del todo ese vacío y con la certeza de la muerte propia y de las personas queridas. Para él, esa conciencia forma parte de la condición humana
Amor sin idealización
Al referirse a las parejas, cuestionó la fantasía de la completud y advirtió que la idealización suele chocar con la desilusión cotidiana. También remarcó que amar supone aceptar la imperfección del otro
Además, recurrió a la idea de una revisión periódica de los vínculos para describir relaciones que persisten más por resignación o miedo a la soledad que por una decisión genuina. En ese punto, advirtió que muchas personas sostienen lazos que no desean por temor a quedarse solas