La NASA completó el desarrollo y las pruebas de la Estación de Monitoreo del Entorno Lunar (LEMS), un instrumento científico compacto pensado para operar de manera autónoma en el polo sur de la Luna
Una estación pequeña para escuchar la Luna
Con un tamaño similar al de una maleta y una masa cercana a los cinco kilos, el equipo fue diseñado para detectar vibraciones causadas por movimientos sísmicos y por impactos sobre la superficie. Incorpora dos sismómetros de alta sensibilidad y fue pensado para ser manipulado por astronautas con trajes espaciales
Su estructura también permite sumar o ajustar instrumentos en futuras misiones, con el objetivo de ampliar su utilidad científica con el tiempo
El desafío de sobrevivir a la noche lunar
Uno de los mayores retos fue lograr que el sistema siga funcionando durante la noche lunar, que dura alrededor de dos semanas terrestres y puede llevar las temperaturas hasta los -240 °C
Para eso, LEMS no depende de calentadores nucleares: usa materiales aislantes, cables que reducen la transferencia térmica y un sistema de control de temperatura
Mientras espera su turno para volar en una misión Artemis, el equipo permanecerá resguardado en una sala limpia de Maryland, donde ya se completaron su construcción y las pruebas de hardware
Entrenamiento en la Tierra para montarlo en la Luna
Los astronautas ensayan su instalación con simulaciones físicas, herramientas digitales y trabajo científico previo
En Houston, el sistema Argos permite recrear condiciones de gravedad reducida para practicar la manipulación de una réplica del instrumento con prototipos de trajes espaciales. También se usan recorridos virtuales basados en mapas tridimensionales del orbitador lunar para familiarizarse con el terreno
A eso se suma formación en geología lunar, clave para decidir dónde conviene colocar la estación y aprovechar mejor los datos que recoja
Qué datos enviará desde el polo sur
LEMS registrará de forma continua los movimientos del suelo vinculados con lunamotos y con impactos de meteoritos. Esa información servirá para estudiar la estructura de la región del polo sur y para mejorar los modelos sobre el origen y la evolución de la Luna
Además, ayudará a evaluar posibles riesgos sísmicos para futuras actividades humanas en la superficie
La estación podrá gestionar la recopilación de datos de manera autónoma y enviará la información a la Tierra cada mes para su procesamiento y distribución entre investigadores