BepiColombo, la misión conjunta de Europa y Japón, encara desde el 3 de septiembre la fase más delicada de su recorrido hacia Mercurio. Tras casi ocho años de viaje, el proyecto comenzará a desprender el módulo que lo impulsó hasta ahora y abrirá una secuencia de maniobras que se extenderá durante varios meses

No será una llegada inmediata. La nave viajó como un conjunto de módulos y su inserción en órbita alrededor de Mercurio será gradual. Si todo avanza como está previsto, a partir de 2027 quedarán operativos dos orbitadores científicos alrededor del planeta más cercano al Sol

La maniobra más exigente

El primer paso será la separación del módulo de transferencia, la parte encargada de empujar el conjunto durante buena parte del trayecto. Desde ese momento quedarán los dos aparatos científicos que deben instalarse en torno a Mercurio

Uno es el Orbitador Planetario de Mercurio (MPO), construido por la Agencia Espacial Europea. El otro es Mio, desarrollado por la agencia japonesa para estudiar el entorno magnético del planeta. Trabajarán de forma complementaria: uno se centrará en la superficie y el interior; el otro, en la región que rodea al planeta y su relación con el Sol

La entrada en órbita está prevista para noviembre y será una operación crítica, porque exige activar sistemas que no habían sido probados antes en estas condiciones de vuelo. Después, en diciembre, Mio será liberado para seguir su propia trayectoria. El MPO continuará hasta alcanzar su órbita definitiva en marzo de 2027

Un destino extremo

Mercurio plantea uno de los desafíos más duros para una misión espacial. Está mucho más cerca del Sol que la Tierra, así que la nave debe soportar radiación muy intensa y temperaturas que pueden superar los 450 °C

No basta con apuntar hacia el planeta. También hay que reducir la velocidad con precisión para que la gravedad de Mercurio pueda capturarlo. Si esa maniobra falla, los orbitadores no podrán quedar instalados como fue previsto

Para llegar hasta allí, la misión dependió de una ruta larga con asistencia gravitatoria. Desde su lanzamiento en 2018 realizó nueve sobrevuelos planetarios: uno de la Tierra, dos de Venus y seis de Mercurio, todos usados para ajustar trayectoria y velocidad

Las preguntas sobre Mercurio

Mercurio sigue siendo uno de los mundos menos conocidos del sistema solar. Una de las grandes incógnitas es por qué tiene una densidad tan alta para su tamaño, una pista de que su interior todavía guarda sorpresas

La misión también estudiará el campo magnético del planeta y su magnetosfera, la región donde ese campo desvía parte de las partículas que llegan desde el Sol. Además, analizará la exosfera, una capa de gases extremadamente tenue que lo rodea

Otro objetivo es revisar los cráteres de las zonas polares para comprobar si contienen hielo. Los equipos científicos también buscarán determinar si el planeta conserva actividad interna o si hoy se comporta como un cuerpo geológicamente más apagado

Si la secuencia se cumple, la fase científica comenzará en abril de 2027. Desde entonces, ambos orbitadores empezarán a enviar datos de forma regular sobre uno de los destinos más difíciles y menos explorados del sistema solar