Marte alberga una de las formaciones más imponentes del sistema solar: el Monte Olimpo, un volcán cuya escala supera por amplio margen a cualquier montaña terrestre

Su altura media alcanza los 22 kilómetros, es decir, más de dos veces y media el Everest, y su base se extiende unos 600 kilómetros de diámetro. La caldera, por su parte, desciende hasta 3 kilómetros de profundidad y llega a 25 kilómetros de ancho

Una estructura marcada por el colapso

El relieve actual del volcán está asociado al derrumbe de la caldera sobre una cámara magmática vacía. Ese proceso produjo extensión en la superficie y generó fracturas que permiten reconstruir una parte antigua de su historia geológica

La primera imagen cercana del Monte Olimpo fue obtenida por la sonda Mars Express en enero de 2004, durante una órbita a 273 kilómetros de altura, con la Cámara Estéreo de Alta Resolución. La captura dejó ver con claridad la magnitud del edificio volcánico y de su enorme depresión central

Un gigante en un planeta más pequeño

El tamaño del volcán resulta todavía más llamativo si se lo compara con Marte, un planeta de menor diámetro, masa y gravedad que la Tierra. Esa diferencia ayuda a explicar por qué una montaña de semejante escala pudo desarrollarse allí

De acuerdo con estimaciones científicas, la actividad térmica del Monte Olimpo comenzó hace unos 3500 millones de años. Los últimos flujos de lava se habrían producido hace apenas dos millones de años, un lapso breve dentro de la cronología marciana

Además, en la región todavía se detectan movimientos sísmicos, lo que sugiere una dinámica interna que sigue activa bajo la superficie

La cima que roza la atmósfera

El Monte Olimpo se eleva tanto que supera gran parte de la atmósfera marciana y llega a rebasar el 95% de ella. Desde su cumbre, un observador podría distinguir la curvatura del planeta rojo con claridad