El avance del llamado Súper Niño volvió a poner en foco el comportamiento de las lluvias en la región. Fernando Álvarez de Celis buscó bajar el tono de alarma y explicó que se trata de un episodio recurrente, asociado a variaciones de temperatura y humedad en el océano Pacífico
Según señaló, por ahora no existe una situación de alerta que justifique preocupación generalizada, aunque sí conviene seguir de cerca la evolución de los pronósticos
Las zonas con mayor exposición
El especialista advirtió que el efecto más marcado se daría sobre el sur de Brasil, el norte de Uruguay y el Litoral argentino. En la Argentina, el impacto principal se concentraría en esa franja y en áreas cercanas a la cuenca del río Salado
En cambio, no prevé que las precipitaciones más intensas se extiendan de manera amplia hacia la Patagonia. Sí podrían avanzar masas de humedad hacia sectores donde el impacto sería mayor, explicó
Álvarez de Celis recomendó seguir la información oficial y adoptar cuidados básicos, como limpiar canales y sumideros, y no arrojar residuos en desagües
Ciudades que no drenan lo suficiente
Más allá del fenómeno puntual, el geógrafo remarcó que muchas ciudades no están preparadas para lluvias extraordinarias. Sostuvo que la infraestructura hídrica requiere inversiones muy altas y que, aun así, en muchos casos no alcanza para evitar anegamientos
También vinculó el problema con decisiones urbanas tomadas durante décadas, cuando se ocupaban zonas bajas, humedales y terrenos naturalmente inundables bajo la idea de que la naturaleza podía controlarse por completo
En ese marco, planteó la necesidad de ordenar mejor el crecimiento urbano y de incorporar criterios de pendiente, cursos de agua y áreas de absorción natural
Obras blandas y más planificación
El especialista señaló que la ingeniería actual ya no depende solo de grandes obras. Mencionó soluciones más integradas, como el mantenimiento de arroyos, la renaturalización de cursos de agua, la recuperación de humedales y la creación de reservorios
Ese tipo de espacios, dijo, permite retener parte del excedente cuando llegan lluvias extraordinarias y también disponer de agua en períodos de sequía