GARY, Indiana. La vida de Kimya Williams volvió a parecerse demasiado a la de hace dos décadas, cuando el huracán Katrina la obligó a enfrentar una larga falta de electricidad en Nueva Orleans. Esta vez, las tormentas del 11 de agosto dejaron a su casa entre las más de 38.300 viviendas y negocios que perdieron el servicio en Gary
Williams intentó permanecer en su vivienda, pero terminó viajando a Indianápolis para quedarse con sus hijos. Dijo que la oscuridad resultó insoportable. Cuando regresó, después de enterarse de que el suministro había vuelto el domingo, encontró la comida dañada y su casa con olor a moho y humedad
La paciencia se agotó
El lunes, una de las ciudades más pobres y con mayor población negra de Estados Unidos seguía con sectores sin energía. Un día antes, el alcalde Eddie Melton calificó el ritmo de recuperación como inaceptable y advirtió que 12 días sin luz son demasiado para familias y comercios
La empresa responsable del servicio informó que más de 370.000 clientes quedaron sin suministro por el temporal y que más de 364.000 ya lo habían recuperado. También sostuvo que el resto tendría electricidad restaurada para el martes
Mientras tanto, en Memphis, otra ciudad de mayoría negra, unas 34.000 personas seguían sin energía tras nuevas tormentas, lo que llevó a algunos vecinos a comparar ambas crisis
La pelea por el mantenimiento
La demora también abrió una disputa legal. Un residente del vecino condado de Porter presentó una demanda contra la compañía, a la que acusa de negligencia por no mantener árboles y otros riesgos de vegetación cerca de las líneas eléctricas
La empresa rechazó esa acusación y afirmó que defenderá su posición en la Justicia. El proceso de manejo de vegetación está supervisado por la Comisión Reguladora de Servicios Públicos de Indiana
En paralelo, el gobernador Mike Braun pidió que se investigue la preparación y la respuesta de la compañía ante los cortes prolongados, además de revisar si se mantuvieron adecuadamente los corredores de servicio y si los fondos aprobados para mejoras de infraestructura y confiabilidad se usaron como estaba previsto
Una ciudad golpeada desde hace décadas
El temporal expuso una fragilidad más profunda. Gary arrastra años de desinversión tras la caída poblacional y el retroceso industrial. Cerca de 55.000 de sus 69.000 habitantes son negros y más del 29% vive en la pobreza, según la Encuesta de la Comunidad Estadounidense de 2024
El ingreso familiar mediano estimado en la ciudad, de unos 40.752 dólares, queda muy por debajo del promedio del resto del estado, de 71.959 dólares
Para los hogares con menos recursos, las opciones son escasas cuando llegan desastres o clima extremo. No todos tienen auto para salir ni un lugar cercano donde refugiarse si el servicio sigue caído
En ese contexto, los vecinos siguen esperando mejoras que no dependen solo del clima. También pesan el deterioro de la infraestructura y décadas de abandono
Kimya Williams y Erin Carreon, una residente blanca de 40 años que vive en Gary y también se quedó sin luz, coinciden en algo: la tormenta no creó los problemas de la ciudad, solo los volvió más visibles