Google presentó Gemini Spark como un agente de inteligencia artificial pensado para ir más allá del chat. Su propuesta es asumir tareas concretas en nombre del usuario, desde reservar vuelos hasta resolver gestiones online, sin necesidad de intervención constante
El sistema fue lanzado en más de 160 países el 30 de julio de 2026, pero España quedó fuera de la disponibilidad inicial. También están excluidos el Espacio Económico Europeo, Reino Unido, Suiza y Nigeria
Una IA que actúa con instrucciones previas
A diferencia de un asistente tradicional, Spark no se limita a responder preguntas. Funciona a partir de órdenes configuradas con antelación y puede interactuar con servicios como Gmail, Documentos, Hojas de cálculo, Calendar y Chrome
En Estados Unidos, la integración con Chrome permite acceder, con autorización, a cuentas y contraseñas guardadas para completar búsquedas o reservas. El sistema opera en la nube y utiliza Gemini 3.6 Flash para encadenar tareas sin grandes demoras
La idea de Google es que este agente siga trabajando incluso cuando el usuario no está delante del ordenador o del móvil. Con ello, la compañía busca reducir tiempo y supervisión en tareas repetitivas o administrativas
El freno regulatorio en Europa
La exclusión de Europa no parece responder a un simple retraso, sino a una decisión explícita vinculada a requisitos normativos. La documentación de soporte de Google apunta a motivos regulatorios para mantener el servicio fuera de estos mercados
El contexto está marcado por el Reglamento de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, que desde el 2 de agosto de 2026 impone obligaciones de transparencia y control a los sistemas capaces de operar cuentas y realizar trámites de forma autónoma
Por sus funciones, Spark entra en ese terreno y Google ha optado por no activarlo en Europa hasta adaptar su funcionamiento a esas exigencias
Sin fecha para España
Por ahora, la compañía no ha explicado qué cambios concretos deberá aplicar ni cuándo podría llegar Spark a España o al resto del continente
Algunas estimaciones sitúan una posible llegada a finales de 2026, pero se trata de previsiones no oficiales. Tampoco está confirmado si, cuando llegue, mantendrá en Europa el mismo nivel de integración con Chrome y acceso a contraseñas que en Estados Unidos
Ese punto podría quedar sujeto a nuevas limitaciones por privacidad y seguridad de datos