East Potomac Golf Links, un campo público ubicado en el centro de Washington, permite a los residentes jugar sin pagar las tarifas habituales de los clubes privados. Pero sus usuarios temen que una remodelación impulsada por Donald Trump cambie esa condición

Max Salas, un jubilado de 74 años que juega allí desde hace años, cuestiona que el campo sea transformado en una instalación de nivel campeonato. A su juicio, la reforma podría dejar fuera a quienes hoy utilizan el recinto por sus precios accesibles

Actualmente, una ronda de 18 hoyos cuesta como máximo 48 dólares. En los campos privados, el acceso puede alcanzar varios cientos de dólares

Un cierre previsto para noviembre

Trump sostiene que el campo está deteriorado, con árboles enfermos o en riesgo de caer, además de una barrera que se estaría derrumbando. La remodelación implicará el cierre del lugar a partir de mediados de noviembre

Para Salas, la decisión también plantea dudas sobre las prioridades presidenciales en un contexto de conflictos internacionales

El temor a tarifas inaccesibles

Fidel Enrique García Rendón, propietario de un estudio de pilates y de 59 años, teme que el precio de una ronda aumente hasta 250, 350 dólares o incluso más. Afirma que no podría afrontar ese gasto y dejaría de jugar allí

Tom Carmody, otro jubilado, duda tanto del costo final como de la posibilidad de que el proyecto se complete. También cuestiona qué significaría mantener el campo abierto al público si las tarifas subieran a entre 120 y 150 dólares por ronda