WASHINGTON.- Donald Trump volvió a plantear la posibilidad de retirar a los periodistas de la Sala de Prensa James S. Brady y convertir ese espacio en una pileta cubierta. La medida eliminaría la presencia permanente de la prensa dentro de la Casa Blanca
El presidente le habría pedido varias veces a Karoline Leavitt que impulsara el traslado durante los meses previos a su salida como secretaria de Prensa, formalizada el 27 de agosto. Según personas familiarizadas con las conversaciones, Trump describió la iniciativa como un posible “legado final”
La piscina fue instalada en 1933, durante la presidencia de Franklin D. Roosevelt, como parte de su tratamiento por las secuelas de la poliomielitis. Décadas después, Richard Nixon la cubrió para crear espacio destinado a la prensa
Actualmente, los periodistas acreditados trabajan en pequeñas oficinas anexas a la sala de prensa. Una alternativa sería trasladarlos al Edificio Ejecutivo Eisenhower, ubicado frente a la Casa Blanca
Una disputa por el acceso al poder
La cercanía física de los periodistas al centro del Poder Ejecutivo tiene un valor simbólico dentro de la tradición institucional estadounidense. También facilita el acceso de los reporteros a funcionarios y a las conferencias de prensa
La reubicación podría ser difícil de revertir para futuros presidentes. La idea ya había aparecido durante el primer mandato de Trump y volvió a ser considerada durante la transición de 2024
En 2016, Stephen Bannon propuso trasladar a la prensa fuera del Ala Oeste, primero a una casa cercana a Lafayette Square y luego al Edificio Ejecutivo Eisenhower. En enero de 2017, el entonces jefe de gabinete Reince Priebus confirmó que se estudiaba mudar allí las conferencias, pero el plan fue descartado por sus dificultades logísticas
La posibilidad reapareció durante las remodelaciones del Ala Oeste en 2017. Sin embargo, las complejidades de la obra impidieron avanzar. Durante la transición de fines de 2024, la mayoría de los asesores prefirió mantener a los periodistas dentro de la Casa Blanca, entre otras razones porque Trump suele convocar a las cámaras al Despacho Oval con poca anticipación
La administración ya había restringido parte del acceso sin desalojar físicamente a los reporteros. Desde el otoño boreal pasado, se prohibió ingresar sin cita previa al sector conocido como “Upper Press”, cercano a la oficina de la secretaria de Prensa
Una ofensiva más amplia contra los medios
La discusión sobre la sala de prensa ocurre en un contexto de creciente confrontación entre Trump y organizaciones periodísticas. Durante su segundo mandato, el presidente promovió demandas contra empresas que habían difundido coberturas críticas y sus asesores señalaron que buscaban desalentar futuras publicaciones negativas
Bill Pulte, director de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda, fue uno de los impulsores de recuperar la piscina. Según personas al tanto de las conversaciones, llegó a preparar una maqueta de la transformación del lugar
También aumentó la influencia de Boris Epshteyn, abogado y consejero externo de Trump que promovió acciones contra medios y periodistas. En septiembre, el presidente anunció restricciones de acceso contra varias organizaciones informativas y poco después fueron revocadas las credenciales de más de 70 periodistas
Un juez federal suspendió inicialmente una de esas medidas y luego determinó que la administración había vulnerado derechos protegidos por la Primera Enmienda. Ordenó restituir las acreditaciones, pero el gobierno apeló la decisión
El 9 de octubre, el Departamento de Justicia solicitó información a cinco cadenas televisivas después de que suspendieran temporalmente la cobertura compartida de la Casa Blanca. Personas familiarizadas con el caso describieron la medida como una investigación antimonopolio
En otro expediente, agentes del FBI entregaron citaciones de un gran jurado en los domicilios de periodistas que habían publicado información sobre la seguridad de un viaje presidencial y sobre el equipamiento defensivo del avión utilizado por Trump. Las citaciones fueron retiradas semanas después, luego de que un juez cuestionara el procedimiento
A comienzos de este año, el Departamento de Defensa también exigió a los periodistas acreditados firmar un compromiso que les impedía solicitar información no autorizada. Casi todos los grandes medios rechazaron el documento y renunciaron a sus espacios de trabajo dentro del edificio