Diecinueve años después de que la ley ordenara su creación, la carrera penitenciaria sigue pendiente en Guatemala. Esa ausencia deja a cerca de 4,000 agentes a cargo de más de 23,000 personas privadas de libertad, con un promedio de un custodio por cada 15 reclusos
El balance fue presentado el martes 28 de julio en una actividad sobre denuncias delictivas. Según el análisis, el esquema de trabajo actual obliga a los agentes a cumplir turnos de ocho días continuos por ocho de descanso, lo que reduce a unos 2,000 los efectivos en servicio al mismo tiempo. La cifra baja todavía más por vacaciones, licencias médicas y otros permisos
Sin carrera, sin ascensos
El informe señala que el personal operativo representa más del 80% de la fuerza laboral del sistema penitenciario. Sin una carrera formal, los agentes permanecen en el mismo nivel durante toda su vida laboral y no tienen un mecanismo real de ascenso
La investigación también detalla que el salario no cambia por antigüedad, especialización o responsabilidad. Los custodios están contratados bajo el renglón 011 y reciben un sueldo líquido de Q6,090 mensuales, equivalente a Q6,975 brutos
Además, la falta de un marco de clasificación de puestos afecta la distribución de tareas. Sin criterios objetivos, los agentes son rotados según la decisión del jefe de seguridad, lo que debilita el conocimiento acumulado en funciones que requieren experiencia
Formación breve y vacantes irregulares
La capacitación inicial dura tres meses, un plazo menor al de varios países de la región. En Guatemala, la graduación de nuevos agentes ha sido irregular: en 2017 egresaron más de 500, en 2024 apenas 100, y entre 2018 y 2020 no hubo promociones
La escuela encargada de formar al personal cuenta con 27 funcionarios y se limita a evaluar aspirantes, impartir la formación básica y ofrecer actualizaciones puntuales. No tiene programas continuos de especialización ni de ascenso
El diagnóstico también describe condiciones precarias en las áreas de descanso dentro de las cárceles, con poco espacio, escasez de literas y colchones, humedad y deficiencias para preparar e ingerir alimentos
Propuestas para ordenar el sistema
Ante ese panorama, el centro de estudios planteó mejorar las condiciones laborales del personal operativo, reforzar el reclutamiento y ampliar la formación para reducir el déficit de agentes. También pidió capacitación especializada para quienes serán asignados al nuevo centro de máxima seguridad en Izabal
Entre las recomendaciones figura además diseñar los programas de especialización y ascenso que requerirá la futura carrera penitenciaria, junto con una planificación presupuestaria que permita ponerla en marcha