La Policía Nacional de Haití quedó en el centro de las críticas este jueves por no haber evitado el ataque de pandillas en Kenscoff, una comunidad agrícola cercana a Puerto Príncipe, donde murieron 47 personas y más de 50 fueron secuestradas
Silencio oficial sobre los rehenes
En una rueda de prensa celebrada varios días después del asalto, el portavoz policial Garry Desrosiers evitó dar detalles sobre el destino de los secuestrados. Consultado sobre las medidas previstas, respondió: “No podemos hablar de ningún plan”
Desrosiers expresó condolencias a las víctimas y afirmó que más de 2.600 personas fueron desplazadas, según la Organización Internacional para las Migraciones. También señaló que la policía busca facilitar el regreso de los desplazados, aunque sin precisar cómo
Uno de los líderes de las bandas involucradas amenazó con ejecutar a los rehenes si muere algún integrante del grupo durante los operativos policiales. Desrosiers añadió que las autoridades reúnen información y que existen alertas sobre posibles ataques en Tabarre, un barrio de Puerto Príncipe donde se encuentra la embajada de Estados Unidos
Investigación y críticas internas
El jefe de la Policía Nacional de Haití, Vladimir Paraison, no participó en la conferencia. Días antes había defendido el dispositivo de seguridad en Kenscoff y sostuvo que sigue abierta una investigación para determinar responsabilidades, “ya sea por complicidad o negligencia”
Entre enero y agosto, las operaciones de seguridad habían reducido en un 66% la violencia en Kenscoff, de acuerdo con Armed Conflict Location & Event Data. Aun así, el ataque mostró la fragilidad del control estatal en zonas cercanas a la capital
Un país dominado por la inseguridad
El episodio ocurre mientras Haití se prepara para sus primeras elecciones generales en más de una década. La inestabilidad persiste en gran parte del territorio y cerca del 70% de Puerto Príncipe, además de amplias áreas de la región central, estaría bajo control de hombres armados
La violencia de las pandillas ha desplazado a casi 1,5 millones de personas y provocó más de 3.050 muertes entre enero y junio, según Naciones Unidas
La ONU advierte un desplazamiento de la violencia
La Oficina Integrada de Naciones Unidas en Haití informó además que entre abril y junio de 2026 se registraron al menos 1.408 muertes y 656 heridos. Aunque la cifra bajó alrededor de un 14% frente al trimestre anterior, el organismo advirtió que esa reducción “oculta realidades muy diferentes según las regiones”
Más de la mitad de las víctimas fueron atribuidas a acciones de pandillas, cerca del 40% a operaciones de las fuerzas de seguridad y un 5% a grupos de autodefensa y actos de “justicia popular”
El representante de la ONU en Haití, Carlos Ruiz Massieu, advirtió que la población sigue pagando un precio inaceptable por la violencia. El organismo también alertó que el fenómeno “se está extendiendo geográficamente”, pese a la presión oficial sobre grupos armados en la capital
Según el informe, la ofensiva en zonas como Delmas y Tabarre desplazó la violencia hacia otras regiones en lugar de eliminarla. La llanura de Cul-de-Sac y la comuna de Ciudad Soleil fueron escenario de choques de extrema violencia entre bandas rivales por el control de territorios e ingresos ilícitos