El príncipe Harry quiere reforzar su presencia en Reino Unido tras la buena impresión que dejó su último encuentro con Carlos III. Según fuentes cercanas al entorno del duque, su intención es viajar con más frecuencia a su país natal y combinar esos desplazamientos con compromisos profesionales, labores solidarias y la preparación de los próximos Juegos Invictus
La idea sería regresar cada pocos meses, un cambio de ritmo que llega después de la reunión privada que mantuvo con su padre este verano. Ese encuentro, celebrado con discreción, habría resultado especialmente positivo para Harry y abrió la puerta a un contacto más fluido entre ambos
El nuevo planteamiento también permitiría al hijo menor del rey estrechar la relación con organizaciones y proyectos con los que sigue colaborando en territorio británico. Además, reduciría el peso que en los últimos años han tenido sus disputas legales vinculadas a medios de comunicación durante sus visitas al país
Un encuentro que abrió una nueva etapa
El acercamiento entre padre e hijo se produjo en julio, durante una visita de Harry a Reino Unido. La reunión duró cerca de una hora y se desarrolló con una gran reserva, sin que trascendieran detalles sobre la conversación
Fue el primer encuentro de este tipo en varios meses y tuvo especial relevancia por el momento en que se produjo. Harry viajó acompañado por Meghan Markle y sus hijos, Archie y Lilibet, aunque al principio se había especulado con que no formarían parte del desplazamiento
Ahora, el entorno del duque cree que ese modelo de visita puede repetirse. La prioridad sería que sus estancias tengan un enfoque práctico, centrado en su agenda, en su trabajo solidario y, cuando sea posible, en el contacto con su familia
Más presencia para sus hijos
Un regreso más habitual de Harry también podría favorecer que Archie y Lilibet mantengan un vínculo más estrecho con el país de nacimiento de su padre. Los dos niños viven de forma habitual en Estados Unidos y sus apariciones en Reino Unido han sido muy limitadas desde que sus padres dejaron sus funciones como miembros activos de la familia real
La relación de los pequeños con Carlos III, que tiene 77 años y sigue en tratamiento por cáncer, es uno de los puntos más delicados de la situación familiar. Un aumento de las visitas podría abrir la puerta a nuevos encuentros entre el monarca y sus nietos
En paralelo, Harry sigue afrontando cuestiones relacionadas con la seguridad de su familia cuando viaja a Reino Unido, un asunto que ha generado una larga disputa con las autoridades británicas y que ha influido en la participación de Meghan y los niños en algunos de sus desplazamientos