Una sensación de repetición
En las últimas semanas, la sucesión de terremotos en distintos puntos del planeta alimentó la impresión de que existe un patrón oculto. Pero, según geólogos consultados, no hay una relación directa entre esos eventos: se trata de fenómenos independientes ocurridos en zonas que, desde hace tiempo, presentan alta actividad sísmica
El impacto, explican, también está amplificado por un contexto en el que las imágenes circulan de inmediato y quedan fijadas en la memoria colectiva con mucha más fuerza que antes
El gran cinturón sísmico del planeta
Una de las áreas más activas del mundo es el Cinturón de Fuego del Pacífico, una franja de unos 40.000 kilómetros que recorre América, Asia y Oceanía y atraviesa 29 países. Allí se concentra más del 75% de los volcanes del planeta y ocurre cerca del 90% de los sismos
Eso no significa que todos los terremotos de esa zona tengan el mismo origen. A lo largo de esa extensa franja conviven distintos regímenes tectónicos, aunque con un punto en común: varias zonas de subducción, donde una placa desciende bajo otra
Qué pasa debajo de la Tierra
La dinámica interna del planeta explica parte del fenómeno. La Tierra tiene un núcleo interno sólido, un núcleo externo con comportamiento مشابه a un líquido, un manto móvil y una corteza rígida. Ese sistema genera un movimiento constante que impulsa la formación de nueva corteza en algunos sectores y el hundimiento de corteza antigua en otros
En esas áreas de subducción se producen muchos de los terremotos más intensos. Pero eso no implica que un sismo en un punto del planeta esté conectado con otro ocurrido en otra región distante
Más registros, no necesariamente más sismos
Los especialistas señalan que la aparente suba en la cantidad de terremotos también se explica por una mejor capacidad de detección. Hoy existen instrumentos mucho más precisos que décadas atrás, lo que permite registrar movimientos que antes pasaban inadvertidos
En promedio, se estiman unos 20.000 sismos al año en todo el mundo, es decir, alrededor de 55 por mes. De ese total, se calcula que unos 15 superan los 7 grados y apenas uno llega a 8 o más
Desde esa perspectiva, el nivel actual se mantiene dentro de los parámetros esperables
El peso de la vulnerabilidad y de las redes
No todos los países están igual preparados para enfrentar un sismo fuerte. En algunos casos, el daño no depende solo de la magnitud del movimiento, sino también de la infraestructura disponible, de los protocolos de respuesta y del nivel de riesgo de cada territorio
En Colombia, por ejemplo, solo cuatro departamentos figuran con alto riesgo sísmico: Chocó, Nariño, Tolima y Antioquia. En Argentina, las provincias con mayor exposición a sismos fuertes son Mendoza, San Juan, La Rioja y San Luis, mientras que Buenos Aires presenta un riesgo medio
Para los expertos, la viralización de videos e imágenes dramáticas termina de consolidar la idea de una crisis inédita. Sin embargo, recuerdan que los terremotos han existido siempre y que lo clave es entender el riesgo real de cada lugar y prepararse en consecuencia