Héctor Suárez pasó los últimos años de su vida bajo protección de agentes federales, luego de recibir amenazas vinculadas con sus críticas políticas. Así lo contó su hijo, Héctor Suárez Gomís, en una entrevista difundida el 10 de agosto
El comediante había denunciado públicamente en 2017 que fue amenazado de muerte. En ese periodo, también aseguró que era seguido por vehículos sin placas y que un hombre lo intimidó dentro de un baño de un centro comercial
La amenaza que marcó su rutina
En su testimonio, Héctor Suárez describió aquel episodio como un punto de quiebre. Dijo que el agresor lo confrontó con referencias directas a su familia y le exigió dejar de hablar del gobierno
Después de hacer pública la agresión, recibió una llamada del entonces secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. De acuerdo con el relato de Suárez Gomís, en ese encuentro le informaron que el gobierno federal estaba al tanto de la situación y que lo protegerían
Suárez Gomís afirmó que, a partir de entonces, le asignaron cuatro personas para su resguardo
Escoltas hasta el final
En 2018, el propio Héctor Suárez confirmó que seguía bajo vigilancia. Dijo que ya no quería hablar con libertad por seguridad y que cuidaba tanto su vida como la de su familia
Suárez Gomís añadió que la protección continuó incluso después del cambio de administración federal y que los agentes dejaron de trabajar dos días después de la muerte de su padre, ocurrida el 2 de junio de 2020
Una sátira que incomodó al poder
La carrera de Héctor Suárez estuvo marcada por la sátira política. A través de programas como ¿Qué nos pasa?, construyó personajes y escenas para señalar corrupción, abusos de autoridad, burocracia y contradicciones de la clase política
Su humor alcanzó a distintos gobiernos y figuras del poder. Sus críticas no se limitaron a un solo partido o administración, sino que abarcaron a funcionarios prepotentes, policías corruptos y políticos cínicos
Para Suárez Gomís, esa postura explica el riesgo que enfrentó su padre. Aun con las amenazas, Héctor Suárez siguió haciendo crítica política hasta sus últimos años y nunca dejó México por temor a su seguridad