Daniel Herrero volvió a poner sobre la mesa una idea que resume su visión industrial para la Argentina: producir vehículos en series chicas, pensadas para nichos concretos y mercados que no siempre resultan rentables para las grandes plantas globales

En ese esquema, Prestige Auto estudia alternativas para ocupar el espacio disponible en Virrey del Pino y espera definir antes de fin de año cuál será el próximo proyecto. Una de las opciones en análisis es Smart, la marca de SUV eléctricos que la empresa acaba de relanzar en el país con los modelos #1 y #3

Smart, una opción en estudio

Herrero dijo que la posibilidad de fabricar Smart en la Argentina está sobre la mesa, aunque no es la única alternativa que evalúa la compañía. La iniciativa podría arrancar con ensamblaje y después avanzar hacia un mayor nivel de integración local

Los Smart se producen hoy en China. La marca pertenece a una sociedad entre Mercedes-Benz y Geely, mientras que el diseño está a cargo de la automotriz alemana

Según explicó, el esquema actual de importación empuja a las terminales a pensar en producción local. En el caso de los vehículos electrificados, el beneficio arancelario rige solo hasta un valor FOB de US$16.000. Por encima de ese límite, se aplica el arancel extrazona del 35%

Para Herrero, ese salto vuelve inviable el negocio si no hay fabricación en el país. También planteó que un futuro régimen podría dividir el cupo entre modelos más accesibles y otros de mayor valor, además de sumar una escala arancelaria progresiva que evite pasar de cero a 35% de manera abrupta

Virrey del Pino gana ritmo

La búsqueda de un nuevo proyecto llega después de una mejora en la planta. Desde el ingreso de Prestige, el ausentismo bajó del 11% al 2,5%, se incorporaron procesos de automatización y el plan de producción anual de Sprinter pasó de 14.000 a 20.000 unidades

Las exportaciones subieron más de 40% y Brasil ya encargó 10.000 vehículos para el próximo ejercicio. Aunque reconoció que esas operaciones dejan márgenes más ajustados que el mercado local, Herrero valoró el volumen y la continuidad que aportan

El objetivo ahora es llegar a 22.000 Sprinter el próximo año, con mejoras productivas, más personal y una extensión de la línea. La planta puede acercarse a las 30.000 unidades anuales si trabaja con tres turnos

En esa lógica entra la idea de los “trajes a medida”: para Mercedes-Benz Alemania, una serie de 5.000 a 10.000 unidades de una configuración específica puede no ser atractiva, pero para Virrey del Pino puede equivaler a un turno completo

Prestige también trabaja en las homologaciones para exportar Sprinter a Estados Unidos y a distintos mercados africanos. Además, en septiembre traerá desde Alemania una versión automática, 4x4 y con doble cabina para probarla con empresas petroleras y mineras. Ese modelo puede llevar siete personas y cargar 2.500 kilos

Herrero afirmó que, si encuentra demanda, esa variante podría producirse en la Argentina

Costos, impuestos y competitividad

El crecimiento de la planta convive con un problema que sigue pesando sobre la industria: el aumento de los costos medidos en dólares. Para Herrero, la estabilidad cambiaria y los salarios atados a la inflación encarecieron la producción local

En su análisis, parte de esa pérdida se compensó con eficiencia y mayor volumen, pero todavía persiste una carga tributaria acumulada dentro de cada vehículo. Estimó que una unidad exportada desde la Argentina lleva alrededor de 11% de impuestos incorporados, menos que antes, aunque aún por encima de la presión de otros países de la región

También señaló que tributos como Ingresos Brutos se acumulan a lo largo de toda la cadena productiva, junto con el impuesto al cheque y tasas municipales. A su entender, en la Argentina la carga cae sobre todo en la etapa industrial, mientras que en Brasil se concentra más en la comercialización

Por eso, un vehículo argentino llega al mercado brasileño con impuestos ya incorporados en su producción y luego vuelve a tributar al venderse allí

El crédito que busca destrabar exportaciones

Para aliviar ese problema, Herrero propuso crear un certificado para las exportaciones incrementales. La idea es que, una vez superado un volumen base, cada unidad adicional genere un crédito transferible a los proveedores para cancelar impuestos provinciales

El principal obstáculo es político: para aplicarlo haría falta un acuerdo con cada provincia

Herrero también describió un mercado con realidades distintas según el segmento. Mientras el sector automotor acumula una baja de 13,3%, las marcas premium muestran mejor desempeño y las generalistas enfrentan más dificultades por la competencia y la falta de financiamiento

En Sprinter, 60% de las operaciones se concreta mediante planes de ahorro. Las suscripciones superan a las unidades entregadas, lo que refleja un cliente interesado, pero sin liquidez inmediata para retirar el vehículo

Además, el ejecutivo sostuvo que las tasas reales positivas cambiaron la lógica de compra: antes, buena parte de las decisiones se tomaban confiando en que la inflación licuaría las cuotas; ahora, después de seis meses, el esfuerzo sigue siendo similar